Pensamientos básicos
Frecuentemente me hago a mí mismo algunos interrogantes simples. Me pregunté por ejemplo:
¿Por qué las grandes marcas de autos son de USA?
¿Por qué casi todas las películas cinematográficas se filman en USA?
¿Por qué los televisores fueron creados en USA?
¿Por qué las computadoras tienen marcas norteamericanas?
¿Por qué los medicamentos tienen patente norteamericana?
¿Por qué los aviones son fabricados en USA?
¿Por qué el dólar, la moneda de USA, es universal?
¿Por qué los países, entre ellos Argentina, deben pedir préstamos a USA?
¿Por qué USA es la gran potencia financiera del mundo?
¿Por qué USA pudo llegar a la luna?
¿Por qué debemos recurrir a las observaciones satelitales hechas por la NASA?
¿Por qué USA tiene los armamentos más modernos y poderosos?
Todas estas preguntas encontraron respuesta cuando en 1953, introduje la idea de recuperar la Universidad que Santiago perdió en 1613, y tuve que averiguar muchas cosas.
Entre otras, me pregunté ¿cuántas universidades hay en Estados Unidos? La respuesta fue sorprendente: a mitad del siglo XX (1953), Estados Unidos tenía 1.500 universidades, y me pregunté entonces: ¿cuántas tiene Argentina? En aquél momento, nuestro país tenía 6 universidades. En el “match intelectual” nos ganaban mil quinientos a seis.
Ellos tienen gente altamente capacitada, en todos los tipos de conocimiento en una proporción gigantesca con respecto a nosotros. Comprendí entonces por qué existe ese predominio de Estados Unidos en todos los órdenes.
Volví a pensar en este tema…
La Universidad en la historia argentina
La capacidad de cualquier país del mundo se fundamenta en el nivel intelectual dirigente de ese país. La función de la Universidad es despertar y cultivar el talento, base fundamental del progreso y de la riqueza de los pueblos.
La explicación de la diferencia entre Argentina y Estados Unidos se fundamenta en que ellos comprendieron desde siglos anteriores, que la capacidad es la base de cualquier progreso.
Argentina padeció a lo largo de su historia, de una gran deficiencia en la educación superior de su pueblo. Si hacemos una revisión histórica de la educación de alto nivel en el país, podemos advertir que en 1611 se dio el fundamento del primer establecimiento a nivel universitario en el actual territorio nacional fundado por el Obispo de Santiago del Estero, fray Fernando de Trejo y Sanabria (cuyo título no era el de la ciudad, sino como ocurre en toda la historia de la iglesia, el nombre de la región). Este fue oficializado posteriormente en el año 1613 en Córdoba por el traslado del obispado a aquella ciudad.
En 1613 la Iglesia y el poder real confirmaron la fundación de la Universidad que ya había sido trasladada a Córdoba, conjuntamente con el obispado. Esa primera universidad fue la única desde 1613 hasta el siglo XIX en que se fundó la segunda universidad: la Universidad de Buenos Aires, el 9 de agosto de 1821, cuando Argentina ya estaba independizada.
La tercera universidad se estableció en 1890. Se puede observar por lo tanto que el interés en la educación superior no fue prioritario desde los primeros tiempos de lo que es hoy Nación Argentina.
Podemos preguntarnos ¿cuántos argentinos pudieron recibir educación superior en ese período de trescientos ochenta años? El obispo Trejo, al fundar la primera universidad, le dio como mandato: lleven mi mensaje a todas las gentes. Trejo tenía espíritu democrático, porque hablaba de todas las gentes.
Sin embargo, los pocos graduados en las universidades de nuestro territorio en ese largo período histórico, eran muy pocos y recibían educación en temas de exquisita orientación exclusivamente intelectual. Esto creó el concepto de excelencia en un reducido grupo que resultaba así notablemente superior al resto del pueblo, y daban una imagen al mundo de que Argentina era un país muy ilustrado.
Este espíritu se prolongó a lo largo del tiempo. Aún en la actualidad el concepto de excelencia distingue a unos pocos, y en los grandes organismos de investigación creados en nuestro país, unos pocos son destacados como “investigadores” que no deben ocuparse de la pequeñez de conocer el país, sino deben competir en los grandes proyectos de los países “desarrollados”.
Distribución de las universidades en Argentina
Aquellas tres universidades establecidas en Córdoba, Buenos Aires y La Plata, concentraron durante siglos la educación superior.
Recién bajo la inspiración de la Generación del ’80, se fundaron cuatro nuevas universidades. Respondiendo al pensamiento de aquellos ilustres gobernantes, la economía argentina se incluyó en el gran comercio mundial.
Por lo tanto esas cuatro nuevas universidades se establecieron en las economías regionales. En el área pampeana, en Cuyo y en Tucumán; en apoyo de la economía agropecuaria, la industria azucarera y la industria vitivinícola.
Cambió la orientación universitaria, después de aquellas primeras de exquisita orientación puramente intelectual, las nuevas respondían a un criterio económico. Las nuevas universidades desarrollaron fundamentalmente, los temas que preocupaban a su región. El resto del pueblo argentino, que ocupaba la mayor parte del territorio nacional, quedó sin el beneficio de la educación superior ni de la investigación científica y técnica. Los jóvenes de las familias que podían sostener económicamente a sus hijos durante el período de estudios universitarios, eran los únicos privilegiados.
¿Cuántos de esos jóvenes volvían a su provincia de origen? Atraídos por sus profesores y otros, por su matrimonio, eran retenidos en las ciudades universitarias; y el país, de este modo, concentraba su desarrollo en pocos centros de ilustración.
La mayor parte de las provincias argentinas se fueron atrasando progresivamente, perdiendo sus recursos naturales mientras se degradaba la armonía ecológica del territorio nacional. Evidentemente las investigaciones científicas y técnicas se concentraron en pocos centros, y se orientaban fundamentalmente al estudio de los recursos que daban origen a las economías regionales.
La Universidad en el desarrollo nacional
Cuando uno admira el desarrollo de Estados Unidos, puede observar que la investigación empezó modestamente. Sobre cualquier tema, de cualquier especialidad, encontramos en la bibliografía, numerosos artículos de autores norteamericanos. Ello nos indica que fueron estudiados desde hace mucho tiempo, los más diversos aspectos de la naturaleza y de la actividad humana, sin despreciar sus cualidades naturales.
Evidentemente los intelectuales de Estados Unidos empezaron modestamente, acumularon conocimientos y sentaron así las bases del gran desarrollo que actualmente nos sorprende.
El desarrollo económico, cultural y social de aquél país está estrechamente vinculado a las condiciones naturales y a los recursos que ofrece su territorio natural. La economía agropecuaria responde a la variación progresiva de las condiciones físicas y naturales.
El desarrollo en los aspectos energéticos y de la industria metalúrgica se concentran donde la naturaleza del país ofrece recursos y condiciones naturales favorables. Es, Estados Unidos, probablemente el único país del mundo, que tiene economía ecológica.
Si nos referimos a nuestra Argentina, podemos observar que muy poco conocemos de ella. No conocemos nuestro medio físico, nuestro medio ecológico, las posibilidades económicas de nuestros recursos naturales, etc. Todo el desarrollo de la economía argentina se ha fundamentado en recursos que introdujeron los conquistadores a partir del siglo XVI.
Desde mediados de los años del 1500, hasta la Generación del ‘80, Argentina tuvo economías de subsistencia basada en aquellos recursos que trajeron los conquistadores para su supervivencia: trigo, ganado vacuno, ganado lanar,... No se tomaron en cuenta en lo absoluto los recursos naturales que ofrece el territorio nacional, solamente los recursos de origen exótico que dieron fundamento a la llamada “Economía Nacional”. Al no conocer la calidad de los recursos naturales que ofrece el país, éstos fueron despreciados y comercializados como si no tuvieran valor.
Es interesante hacer memoria de los recursos que ofrece nuestro país. El territorio nacional, conjuntamente con Chile, son los únicos países del mundo que abarcan totalmente la zona templada, es decir la más favorable para el desarrollo humano. Una de las grandes llanuras fértiles del mundo, la Chaco Pampeana, se encuentra en el territorio nacional; la segunda montaña del mundo en volumen y en magnitud, se encuentra en el territorio nacional, cuyas riquezas metalúrgicas fueron conocidas desde que Pizarro llenó de oro su palacio imperial (por exigencias del invasor), sobre el límite con Chile; el océano argentino abarca desde la zona templada hasta el polo, en una extensión cerca a los 4.000 km. de longitud, lo que sugiere la riqueza ictícola y marítima. La universidad argentina se ocupó muy poco de estudiar la naturaleza, los recursos y las posibilidades naturales de nuestro país.
No conocemos la composición étnica básica ni el pensamiento de nuestro pueblo, del mismo modo que no conocemos el territorio nacional desde el punto de vista físico, ecológico y de sus reales posibilidades económicas. Tampoco conocemos profundamente las orientaciones culturales de nuestro pueblo. En el balance histórico general, a lo largo de 550 años de historia, no debemos extrañarnos de que la economía nacional no haya alcanzado los niveles tanto en el sentido económico como en el cultural que debíamos imaginar si pensamos la historia desde la visión actual.
La carencia de verdadero desarrollo universitario durante largos períodos explica el brillo nacional, sólo aparente, pero al mismo tiempo, la degradación de la naturaleza y la falta de evolución de nuestro pueblo.
Nuevas universidades
Solamente a partir del último tercio del siglo XX, Argentina despierta y funda universidades en todas las provincias argentinas.
A partir de entonces podremos esperar que el talento de nuestros jóvenes pueda ser cultivado en todo el país cuyas condiciones culturales son tan variadas y cuyos recursos naturales son sorprendentemente valiosos en armonía con la variada estructura ecológica de un territorio no demasiado extenso, pero sí suficientemente representativo de la geografía mundial.
No debemos esperar al crear las nuevas universidades, que ellas nos ofrezcan la alta excelencia a que aspiran muchos de nuestros dirigentes nacionales desde el comienzo.
Iniciamos un nuevo período en el desarrollo intelectual argentino, y como ocurrió en todos los países del mundo, se inicia sin grandes brillos, y si somos capaces de mantener el espíritu de modestia, la universidad será el instrumento fundamental del verdadero desarrollo de la Nación Argentina.
Néstor René Ledesma
jueves, 3 de septiembre de 2009 | | 0 comentarios
La Universidad en la historia argentina
martes, 1 de septiembre de 2009 | | 0 comentarios
El pueblo forestal argentino
Una gran parte del pueblo argentino vive en el bosque y su recurso fundamental está constituido por el trabajo en el bosque. La situación de esta porción del pueblo argentino, que abarca en su distribución una tercera parte del territorio nacional, puede calificarse como el más bajo nivel económico y social de la República. Expresado así en terminología técnica impresiona poco la sensibilidad general del que no conoce la tragedia del pueblo forestal directamente.
Si pensamos que su alimentación es tan deficiente que no puede nutrirse suficientemente; que su vestimenta, especialmente en los niños y mujeres, no reúne las mínimas condiciones de decencia ni de protección; que su habitación es menos que un rancho, frecuentemente es una tapera; que su estado sanitario por falta de alimentación, de protección a la intemperie y de higiene es alarmante; que los niños no pueden recibir educación adecuada por el carácter migratorio de la explotación; y que su futuro es peor que el presente, estaremos de acuerdo que este pueblo padece un nivel económico y social desesperante.
Conocer un mal suele ser el comienzo de la solución de ese mal, porque la sensibilidad del hombre de gobierno busca medios adecuados para resolverlo; pero en nuestro caso no es la simple intención de arreglar las cosas lo que nos devolverá la esperanza de una solución.
El mal que aqueja al pueblo forestal reside en que se realiza un gran esfuerzo para obtener productos de poco valor. La empresa a la cual sirve no puede obtener grandes réditos por la falta de evolución técnica en sus actividades y, en consecuencia, la parte de la ganancia destinada a salarios, es necesariamente insuficiente para dar un nivel de vida razonable al pueblo. Se ha creado la leyenda de que los bosques de la región central de la República Argentina, nuestra región, en la que se desarrolló en mayor escala la actividad forestal, no son de gran valor. Esta leyenda justifica la destrucción, pues si el bosque no vale gran cosa, poco se pierde al eliminarlo.
Sin embargo, la explotación forestal en la República Argentina se concretó desde el comienzo, afectando principalmente al quebracho. El quebracho fue talado, explotado y exportado. De esa actividad surgieron enormes capitales, que se invirtieron fuera de la región forestal argentina y aún fuera de la República Argentina. Esos capitales fueron casi todos extranjeros, no tenían ningún cariño a la región forestal argentina, ni al quebracho, ni tenían misericordia por el pueblo forestal.
Nunca se había pensado que la única región del mundo que tiene quebracho es nuestra región, la región central de la República Argentina. Nunca se había pensado tampoco que el quebracho puede ser otra cosa que carbón, leña, postes y durmientes. Sin embargo, el quebracho puede ser objeto de industrialización y con la industria se puede obtener una gran ganacia económica de cada tronco. Obteniendo altos ingresos habrá un buen rédito para el capital y tendrá interés en ir aumentando y reinvirtiendo sus ganancias en esa misma región. Habrá progreso permanente y, en consecuencia, el pueblo obtendrá la ganancia de lo que le corresponde.
Hay una palabra que nuestro pueblo todavía no sabe cuanto vale, es la palabra técnica. Nuestro pueblo no la comprende y nunca habían comprendido hasta ahora los representantes de este pueblo, que técnica significa manejo inteligente de la riqueza, significa ganancias, progreso y, sobre todo, la consecuencia de esto: significa bienestar para el pueblo.
Nuestro país no tenía técnicos forestales, es decir, hombres que entiendan lo que es el bosque, que sepan utilizarlo científicamente, obteniendo de él la mayor ganancia posible y por lo tanto promoviendo el progreso.
La falta de técnica ha determinado la explotación irracional, es decir, primitiva, destructora, ignorante, antieconómica de nuestros bosques. Se ha destruido el capital sin obtener ganancias y hemos quedado con una región inutilizada en el concepto de la explotación anterior, es decir, hemos tirado el capital sin obtener nada. Era necesario por lo tanto poner la cabeza, el razonamiento, la inteligencia y sobre todo la ciencia para evitar que nuestros hijos se mueran literalmente de hambre o tengan que irse a tierras extrañas por la incapacidad de sus padres.
Es por esta razón que el lugar que más siente la tragedia del pueblo y de la naturaleza, del presente y sobre todo del futuro, Santiago del Estero, ha despertado para dar capacidad a la juventud y defender el bosque y con el bosque el futuro de esta región, ya que el pasado ha sido de destrucción.
La única Facultad de Ingeniería Forestal de la República Argentina, la única institución capaz de orientar a la juventud para conocer el bosque, otorgarle el máximo valor como materia prima y usar este medio para elevar el nivel económico y por lo tanto social del pueblo, dándole bienestar y promoviendo su cultura, no podía estar en otra parte que en Santiago del Estero. En esta región la juventud ahroa culta, los hombres ahora capaces tendrán así el corazón sensible al dolor del pueblo, pero a la vez la inteligencia preparada para resolver el problema más grave que aflige a la República Argentina: la situación de su pueblo forestal.
Néstor René Ledesma
viernes, 28 de agosto de 2009 | | 0 comentarios
Cómo y por qué se eclipsó a Santiago del Estero
Me sorprende el concepto que existe sobre Santiago del Estero. Se dice Santiago es pobre, no tiene recursos, por lo tanto no tiene posibilidades...
Complementando ese concepto se dice en Santiago siempre hace calor, nunca llueve, no tiene paisaje. ¿Turismo en Santiago? ¡No sea ridículo!.... Cuando no se analiza, puede aceptarse como si esto fuera cierto. En Santiago la gente acepta esto y le parece “natural”.
Cuando examino estos conceptos, me doy cuenta que son absolutamente falsos. Ello me ha obligado a estudiar punto por punto a nuestra provincia, y los resultados son exactamente diferentes. Santiago del Estero es probablemente la provincia que tiene mayores recursos, más abundantes, más valiosos y que no se repiten en ninguna otra región del mundo.
Por otra parte el análisis climático demuestra que, durante ocho meses, entre marzo y octubre, los valores térmicos muy pocas veces superan los 30º. El calor, propio de la latitud, se concentra en los otros cuatro meses es decir, en el verano. Por lo tanto, durante la mayor parte del año, el clima de Santiago es de primavera.
En cuanto a la visión panorámica, lo que observamos hoy es el resultado de no haber valorado los enormes recursos que Dios nos dio. Se los dilapidó a precios viles, y el resultado fue la destrucción ecológica con el consiguiente efecto de la deformación del paisaje.
Mirando los valores positivos, debemos recordar que Santiago del Estero es el fundamento sobre el que se elevó el “edificio” que hoy llamamos Nación Argentina.
Es probable que la creatividad de este pueblo, que se adelantó en el ámbito de la parte sur de Sudamérica, haya creado celos y probablemente este sea el motivo por el cual se realizó a lo largo de muchos siglos, el proceso de desprestigio de Santiago del Estero.
Causas probables
Cuando tratamos con historiadores serios, ellos basan sus conclusiones en la historia documentada. Esto significa que todo debe ser fundamentado en documentación oficial en lo posible, o de autores dignos de crédito.
Sin embargo debemos considerar que cuando alguien hace algo para producir daño, difícilmente lo documenta. Por lo tanto, estimo que hay aspectos de la historia que deben ser necesariamente deducidos a través de los resultados que se observan.
Pienso que el caso de Santiago del Estero está dentro de estos conceptos. Por lo tanto me permito indagar a la historia, y que ella me explique la causa de esta situación.
Por qué eclipsaron a Santiago del Estero
El concepto de “eclipsar” es comparar el proceso físico de los eclipses lunares con este proceso histórico. Cuando la luna se intercepta entre el sol y la Tierra, esta última queda oscurecida. Un cuerpo de menor volumen nos quita los beneficios de la luz solar.
Algo semejante hicieron con Santiago del Estero, crearon un mito y con él, oscurecieron la imagen de Santiago. Este mito fue El Tucumán. Por eso designaron Gobernación del Tucumán, Obispado Del Tucumán, Universidad de Córdoba del Tucumán, etc. Esto, evidentemente, indica la mala voluntad que hubo sobre Santiago. Estamos por lo tanto obligados a analizar todo este proceso histórico que hizo tanto daño.
Los recursos de Santiago del Estero
En contraposición con lo que se piensa, yo creo que Dios ha sido extraordinariamente generoso con esta región. Ha elegido un área climática en latitudes que en todos los otros continentes es desértica para darnos a nosotros una biodiversidad tan notable que, observándolo con criterio científico, se comprueba que es exactamente lo contrario de lo que normalmente ocurre en otras regiones del mundo.
El complejo ecológico que cubre esta región está constituido por una comunidad biológica tan abundante, que se la conoce como “el impenetrable”. Esto significa que la abundancia de vida es tan notable que no permite la circulación de personas, todo lo contrario de las áreas desérticas que caracterizan a los 30º latitud en todos los continentes, donde prácticamente no existe la vida.
Esta comunidad biológica está constituida por una extraordinaria diversidad de formas tanto en el mundo vegetal como en el mundo animal y microbiano. No solamente hay mucha vida sino que ella está representada por una gran variedad de formas biológicas, que cubren todo el espectro de la vida vegetal y animal de lo más grande a lo más pequeño, y dentro de eso, una sorprendente variedad de formas.
Considerando desde otro punto de vista, si tomamos en cuenta la vida como recurso para desarrollo de la comunidad humana, podemos concluir que la riqueza biológica es tan grande que representa un desafío a la investigación científica. En esta forma se podría descubrir la verdadera riqueza de la región, históricamente ignorada.
Por otra parte, refiriéndonos concretamente a Santiago del Estero, los estudios que hemos realizado demuestran que en el territorio de la provincia están representadas todas las zonas climáticas, y por lo tanto ecológicas del riquísimo territorio nacional argentino, exceptuando solamente aquellas de la Región Patagónica.
Si recordamos que belleza es sinónimo de armonía, la armonía ecológica que originariamente tuvo este territorio, fue sin duda expresión de belleza. La ignorancia condujo a la degradación ecológica, y tras de ello, con la pérdida del paisaje se perdió al mismo tiempo la belleza. Lo que hoy observamos no es la “verdadera realidad”.
En cuanto a riquezas variadas, Santiago del Estero, además del extraordinario recurso biológico tiene recursos mineros diversos: minerales en la Sierra de Sumampa, calcáreos en las Sierras de Guasayán, salinos de sal alimenticia (cloruro de sodio) en las Salinas Grandes; también medicinales y de alto valor industrial: sulfato de sodio en las Salinas de Huyamampa,...
Nuestras áreas serranas que no tienen la magnitud de Los Andes, presentan bellezas panorámicas que recién hace pocas décadas la acción oficial puso de manifiesto al completarlas con diques que representan reservas hídricas, que han sido históricamente gran atracción turística en otras provincias.
Por lo tanto, desde el punto de vista económico, Santiago del Estero nos ofrece una variedad de recursos abundantes, variados y novedosos que por sí mismos deberían representar a esta provincia como una de las más ricas de la Nación Argentina.
Se dice además que el santiagueño es ocioso, y desde este punto conviene recordar que las bases de civilización, de desarrollo intelectual, de desarrollo agrícola e industrial, todas se originaron en Santiago del Estero por el esfuerzo de los santiagueños desde los comienzos de la historia argentina.
Parece que el problema radica en la orientación cultural que expresa un contraste entre la manera de concebir la vida por las tradicionales culturas europeas y por las americanas.
La explicación que considero verdadera y que ha afectado a toda la Nación Argentina ha sido la carencia de estudios universitarios a lo largo de nuestra historia, desde 1611 que se creó la primera universidad, y fue en Santiago del Estero (trasladada a Córdoba en 1613). Durante 250 años hubo una sola universidad en el territorio nacional que educaba a una elite mínima a la cual le dimos el nombre de “excelencia”. Este descuido de la alta educación demuestra que recién en el país independiente, el presidente Rivadavia fundó la Universidad de Buenos Aires en 1821. Desde ese momento existían en el país dos universidades: Córdoba y Buenos Aires. En el año 1890 se creó la tercera universidad en La Plata, y a comienzos del siglo XX se fundaron nuevas universidades. En todo ese largo período, el país no tuvo intelectuales capaces de estudiar su estructura natural, ni los caracteres culturales del pueblo argentino.
No es de extrañar por lo tanto que en un país desconocido los conceptos reinantes no fueran los correctos. Recién en la parte final del siglo XX, hemos recuperado la Universidad de Santiago del Estero, en 1958. Contemporáneamente y con el mismo esfuerzo hemos conseguido fundar 20 universidades establecidas principalmente en las capitales de provincia.
De este modo, la Nación Argentina podrá por primera vez cultivar la materia gris en cientos de miles o millones de jóvenes, que de otra manera hubieran permanecido en estado primitivo.
Causas del “eclipse” a Santiago del Estero
Es difícil indagarle a la historia los motivos que determinaron el atraso de Santiago del Estero. Indudablemente en este proceso hubo una intención, y la que uno puede suponer era que esta ciudad fundada por “los otros” que se atrevían a realizar acciones demasiado audaces, debía ser suprimida o por lo menos refrenada en su accionar. Por eso me atrevo a deducir las causas a través de las consecuencias.
Los conquistadores, asociados, conquistaron Perú. Pero al cabo de un tiempo se enemistaron. Pizarro persistió como virrey del Perú y Almagro se trasladó a Chile donde se fundó la Gobernación del Chile. Por el carácter emprendedor de esta gobernación, trató de extender el dominio hacia lo que es actualmente territorio argentino.
Exploraron esta región buscando establecer una base de operaciones, y luego de varios fracasos encontraron el lugar ideal a orillas de un río de aguas potables permanentes con un clima suficientemente benigno, con recursos abundantes y rodeados de tribus pacíficas. Así fundaron Santiago del Estero.
Es de intuir que ante este esfuerzo, los gobernantes del Virreynato del Perú hayan reaccionado negativamente. Pienso en algo semejante a aquella expresión romana delenda est Cartago, lo cual fue la inspiración para hacer todo lo posible para hacer desaparecer a Santiago del Estero. Podemos recordar que en un solo año le quitaron la gobernación, el obispado y la Universidad. Pero Santiago siguió viviendo y la humillación fue tan profunda que el pueblo de Santiago del Estero hoy se siente espiritualmente humillado. Evidentemente “delenda est Santiago del Estero” no pudo tener el éxito que se esperaba. La ciudad siguió viviendo, aunque pobremente, pero persistió a lo largo de los siglos.
Las causas que puedo esgrimir, las divido en los siguientes ejes:
1. De acuerdo a la primera suposición, el conquistador Diego de Almagro que fundó en Chile un gobierno que no tenía la jerarquía de Virreynato, operó con gran independencia. Extendió sus dominios hasta el sur de Chile en 1552, y fundó la ciudad de Valdivia. En la placa recordatoria de esa fundación aparece como el lugarteniente principal de Valdivia el Capitán Francisco de Aguirre. Un año después, en 1553 Francisco de Aguirre fundó Santiago del Estero. El dato frío de los números no nos dice la importancia de éstos, pero mirando el paisaje desde Valdivia hasta Santiago del Estero, aparecen grandes extensiones de montañas; llanuras, todas áridas, escarpadas y difíciles; por eso podemos deducir... ¡Qué clase de gigantes eran nuestros hombres!
Aguirre, además de un hombre valiente y capaz de sufrir privaciones, demostró dotes de gran estadista, por cuanto las órdenes que él dio que no pudieron evidentemente aparecer escritas, y por lo tanto documentadas, permitieron a esta ciudad persistir y evolucionar, y transmitir esas bases jurídicas a las fundaciones que hizo posteriormente. Por otra parte la visión geográfica y política de instalar las ciudades en diversos puntos cardinales, demuestran la intención de establecer un país nuevo en estas regiones, país cuyos caracteres sean dignos de un nuevo mundo recién descubierto.
En el desarrollo posterior de la ciudad de Santiago del Estero, y de las otras ciudades fundadas por esta misma acción, se observa una capacidad creadora, poco común. Actualmente mucha gente piensa que estos criollos eran pasivos y sin capacidad. Sin embargo el análisis de los hechos nos demuestra qué grande fue su acción.
Indudablemente, en el Virreynato del Perú esta capacidad molestaba, en primer lugar porque fue fundada por un enemigo, y además, porque superaba a la capacidad del mismo Virreynato.
Es natural suponer que hicieran todo lo posible para disminuir o eliminar a este centro de acción que superaba las posibilidades del Virreynato del Perú. Es por eso que en un solo año hayan trasladado la gobernación a Salta; y el Obispado y la Universidad a Córdoba. Pero Santiago del Estero persistió. Empobrecida y humillada fue siempre la base sobre la que se desarrolló más tarde la actual Nación Argentina. No debemos extrañarnos de que después de 450 años de continua acción humillante, nuestro pueblo se haya acostumbrado a esta situación. No tuvo más remedio que aceptar lo que la fuerza del poder imponía, es decir, quedar sin las instituciones básicas, ser explotado constantemente, no conocer sus verdaderas condiciones naturales y tener la capacidad de reaccionar en cualquier oportunidad que se presentara.
2. Desobediencia del Obispo Victoria.
Otra causa que probablemente justificó la humillación de Santiago del Estero fue la actitud del primer obispo del actual territorio argentino, Fray Francisco de Victoria. Al hacerse cargo de su sede episcopal en Santiago del Estero, se encontró en una zona llana, sin montañas, y por lo tanto sin yacimientos auríferos.
En aquellos tiempos, el oro era el símbolo de la riqueza, porque contribuía a la opulencia de las cortes reales.
Otros recursos, sobre todo los biológicos, no eran tenidos en cuenta como gran riqueza. Visitando a sus feligreses, el obispo descubrió que ellos tenían gran capacidad creativa: primorosos tejidos, obras artesanales y artísticas en madera, en metales, en cerámica,etc., demostraban el talento creativo de esta comunidad. Concibió el Obispo Victoria un concepto que hoy, a 450 años de distancia en el tiempo, es la base fundamental de la riqueza: la capacidad creativa del talento humano.
¿Quién discutiría hoy que todo el progreso creado por la ciencia y por la técnica, aprovechado por la sociología y la política no es obra del pasivo oro sino del dinamismo creador de la imaginación humana?
Reunió el obispo aquellas obras que la historia actualmente llama “artesanales”, pensando en su valor monetario, las comercializó en Río de Janeiro, para lo cual construyó una flota de carros y alquiló un barco para llevar estos bienes desde la Boca de Río de la Plata hasta Río de Janeiro.
De acuerdo a las normas imperiales, él debió haber comercializado sus productos a través del Virreynato del Perú del cual dependíamos. Esto representó una desobediencia, que sin duda produjo una reacción contraria en el Virrey.
Las acciones posteriores de “desvestir” a Santiago del Estero y humillarla conceptualmente, sin duda se justifican por la reacción de las autoridades imperiales.
Esta es otra de las causas que deberíamos suponer, que produjo la decadencia posterior de esta ciudad y de esta provincia, con las consecuencias políticas y espirituales que observamos actualmente.
Análisis de la realidad
Lo que llaman actualmente “realidad”, que es la realidad objetiva, es consecuencia de lo que se observa en la superficie de las acciones.
La verdadera realidad es lo que Dios nos obsequió como riqueza, que no se supo apreciar por no haber sido nunca estudiada racionalmente. El valor de esos productos, que son únicos y de un gran valor real fueron dilapidados y así se provocó la degradación ecológica del medio físico y biológico, y en consecuencia, se perdió el paisaje.
El santiagueño se encuentra desde mitad del siglo XX con un ecosistema profundamente degradado con una visión equivocada de la realidad, con un pueblo empobrecido al extremo de emigrar más del 50%. Esta degradación no es solamente física o económica, sino que es tan profunda que genera que el hombre honesto se introduzca en el conurbano bonaerense en un ambiente de delincuencia imparable.
Esto es la realidad de Santiago del Estero.
Néstor René Ledesma
jueves, 27 de agosto de 2009 | | 0 comentarios
Crisis santiagueña
La que actualmente llaman "crisis" santiagueña, es decir la situación de pobreza en el pueblo de la Provincia, no es un fenómeno nuevo. La actual crisis afecta a todo el país sin duda. Santiago del Estero sufre el agotamiento del proceso de cambio de 1a historia nacional, promovido por la llamada "Generación del 80", de 1880, es decir de la extraordinaria política de los notables presidentes Mitre, Sarmiento, Avellaneda y Roca.
Cabe recordar que la fundación de la ciudad de Santiago del Estero significó la piedra basal de la actual República Argentina.
Esta ciudad tuvo, desde el comienzo, la visión de que su misión consistía en fundar un país. Con esa idea ocupó territorio, es decir un espacio sin límites. Consolidó la dominación territorial fundando ciudades hacia todos los puntos cardinales. Estableció la autoridad, la educación, la economía, la actividad religiosa. En todos los aspectos empezó por el germen y evolucionó hasta llegar a los mayores niveles, a la gobernación, a fundar la Universidad, la industria, el Obispado…
El desarrollo cultural se basó en un espíritu de buena voluntad. Ello se evidencia por el hecho de que al fundar Córdoba, la expedición se componía de 50 europeos y numerosos americanos. Este proceso se completó con la unidad étnica, que producía un nuevo tipo humano: el criollo. La economía se integraba con elementos de la ecología europea: trigo, ganado vacuno, vid, olivo... a las que se agregaran los de origen autóctono: mara, papa, batata, algodón, zapallo, sandia y otras cucurbitáceas... Se crearon escuelas para el desarrollo intelectual del llamado "indio", en la época en que en otras regiones se apelaba a la autoridad papal, para definir si el antiguo habitante de América pertenecía a la especie humana.
Santiago del Estero fue el centro de la creación de un país a la manera de un Nuevo Mundo, que surgió al descubrirse América. El Nuevo Mundo debía enriquecer a la humanidad con naciones de estilo propio. Esta fue la obra de Santiago del Estero, a lo largo de tres siglos.
La Generación del 80 dio un nuevo rumbo a la historia nacional. Conquistó "el desierto"; éste era nada menos que la Región Pampeana, es decir el área geográfica más fértil del planeta. Quiero señalar especialmente esto, porque los grandes hombres del 80, deslumbrados por el Hemisferio Norte, introdujeron varios equívocos. Desierto, para ellos, es una región no poblada por la raza blanca. Barbarie, eran las nuevas formas culturales formadas en el país ensamblando elementos de la cultura europea y de la autóctona.
Santiago del Estero había llegado a una situación de privilegio a fines del siglo XIX. Los cambios promovidos por la Generación del 80 modificarán profundamente el panorama cultural, económico y étnico. En un país de 4.500.000 habitantes se introdujeron del doble al triple de inmigrantes. Estos se ubicaron en el puerto donde habían arribado y en la Región Pampeana. Se agruparon sus comunidades según sus orígenes. Hablaban sus dialectos, mantenían sus formas alimenticias, sus costumbres eran las de sus orígenes. Realmente "vivían en Europa", pero estaban en Argentina. Las decisiones del poder, históricamente han sido dominadas por el entorno de personajes que nunca tuvieron verdadero amor por la Patria.
Se impuso una nueva economía orientada exclusivamente a resolver el problema alimentario de Europa. Fundamentalmente la economía fue agropecuaria, basada en especies de la ecología del Antiguo Continente: trigo, ganado vacuno, manzana y otros frutales, lino y otras especies industriales. El maíz, especie americana, se introdujo como maíz piamontés, la papa se introdujo como polaca.
La nueva economía tuvo un éxito extraordinario. Argentina fue el granero del Mundo, según se nos enseñó (realmente la era sólo para Europa). Un pueblo de costumbres austeras se sintió satisfecho, fue el período feliz de la historia argentina. El comienzo del siglo XX se caracterizó por ser la época de estabilidad política. Las clases "altas" experimentaron un gran refinamiento, al nivel de las capitales imperiales. Apareció el concepto de "economía nacional" y "economías regionales" es decir: diferenciar entre el área floreciente y los pobres.
Esto hizo olvidar a las economías regionales. Los aportes que pudo ofrecer la ecología natural del país no fueron tomados en cuenta. Las formas culturales, las personas que no eran de pura raza blanca, todo ello fue despreciado. La Universidad no creyó necesario estudiar científicamente los aportes que ofrecía la naturaleza como recurso. Tampoco le interesaron las nuevas expresiones culturales...
Todos los productos propios del país fueron "explotados", "extraídos", utilizados en sus formas más primitivas. Sin tener concepto de las consecuencias, se degradó el equilibrio ecológico de todo el territorio nacional. La principal victima fue Santiago del Estero, porque en su geografía atesora los elementos más auténticos, diferentes a los del Antiguo Continente. Santiago aportó lo que resultó más necesario para el progreso nacional: ferrocarriles, economía agropecuaria, energía biológica para la industria y el confort... Los progresos culturales logrados en siglos fueron olvidados. Santiago del Estera quedó, por así decirlo, "cristalizado" a la mitad del siglo XIX. Mientras todo avanzó, este proceso la atrasó históricamente.
El impacto espiritual de este fenómeno resultó gravísimo para Santiago del Estero. Este largo período de decadencia ha creado una profunda desconfianza del santiagueño, en sí mismo. Sin visión de un futuro, sin conocer las riquezas por falta de investigación, sin una orientación. Me atrevo a decir que nuestra Provincia nunca fue gobernada y fue como un barco sin timón en los tiempos que más necesitaba. Alcanza tal nivel de desconfianza esta situación, que se han creado prejuicios negativos. Estos prejuicios presentan al santiagueño, que lo hizo todo en el país, como una persona ociosa, apática, incapaz... Se hace aparecer a la provincia como sin recursos, teniendo grandes áreas con gran variedad de posibilidades ecológico-económicas y productos básicos de la mayor calidad. Se la presenta como una región inhóspita, sin percibir que durantes 8 meses del año, su clima es de primavera.
Para nuestra Provincia la situación se agrava, porque toda la estructura creada por la Generación del 80 ha entrado en crisis. Después de la II Guerra Mundial, Europa comenzó a autoabastecerse. La República Argentina entró en una crisis económica, que se agudiza progresivamente, al no haber previsto alternativas. Esta crisis nacional se siente más profundamente en nuestra Provincia, porque sufre el problema espiritual de la falta de confianza en si misma; los gobiernos dominados por los prejuicios negativos no han tenido valentía para programar el desarrollo, han preferido mantener la pobreza.
Falta de un verdadero conocimiento de las posibilidades ecológicas-económicas, uniendo la potencialidad espiritual y la capacidad que crea la presencia universitaria, esta clase política no se presenta en estos momentos como una esperanza, para que el pueblo santiagueño ejercite su verdadera capacidad. La Universidad es la esperanza. La Universidad debe responder a este diálogo con la historia, respetando el proyecto de su creación, que se resume en desarrollo de cada una de sus áreas de influencia.
Néstor René Ledesma
lunes, 24 de agosto de 2009 | | 0 comentarios
La Casa del Maestro de Santiago del Estero
En La Casa del Maestro (que se lo puede encontrar en calle Independencia, entre Urquiza y Mitre de la ciudad Capital), con verdadera modestia y sacrificando sus horas de descanso con gran generosidad, algunas personas capacitadas trasmitieron sus conocimientos. Intentaron, de este modo, reemplazar la carencia de la alta educación. Quienes deseaban aprender algo, recibían conocimientos que les sirvieron para desempeñarse en las más diversas orientaciones.
Gran variedad de especialidades que se desarrollaron, desde las más sencillas, ilustraron durante décadas a muchos, que pudieron así satisfacer sus deseos de saber y de capacitarse. Adoptó el nombre de Universidad Popular, adecuado a la amplitud y a la universalidad de la capacitación que ofrecía. Era una forma de expresar el deseo de mayor nivel educativo.
En su edificio funcionó algo que se denominó Casa del Maestro. Por el saber que ofrecía este nombre concordaba correctamente con la amplitud de sus objetivos. En el frontispicio aparecía una gran placa de bronce con la designación: "Universidad Popular". Expresaba un anhelo que subyacía en Santiago: recuperar la universidad que había perdido en 1611.
Debemos lamentar que el representante del Proceso, interventor militar de la UNSE, ordenó arrancar el bronce y suspender cualquier actividad de la Universidad Popular. Durante mucho tiempo, Santiago se vio privada de los beneficios de esta noble institución. Pero resucitó, gracias a la fuerza interior “Del Maestro”.
Con el mismo espíritu de humildad y deseo de progreso, la Casa del Maestro, continúa silenciosamente su labor.
Sede de la restauración universitaria
La Casa del Maestro fue la sede de la restauración universitaria. Cuando en el año 1958 obtuvimos la Ley que devolvió la Universidad a Santiago del Estero, no teníamos nada. Solamente un papel: el texto del Decreto-Ley y una pequeña partida de dinero, que había sido asignado por el gobierno de la provincia.
Generosamente la Universidad Popular nos ofreció su edificio como sede para aquella primera Facultad. La educación superior se reinició en Santiago del Estero, gracias a ese acto tan generoso. Después de tantos siglos, el primer instituto universitario, la Facultad de Ingeniería Forestal, tuvo dónde iniciar sus actividades.
La Universidad Popular se desempeñaba con gran pobreza. Todo se hacía por la fuerza de voluntad de unos pocos. Originariamente se había pensado que los maestros de las “escuelas del campo”, deberían tener posibilidad de alojarse por algún tiempo en la ciudad, para realizar algún trámite. Con ese fin se inició la construcción del majestuoso edificio, que quedó finalmente inconclusa. En esas condiciones lo recibió la Facultad de Ingeniería Forestal, que lo adecuó al nuevo destino.
Gracias al ofrecimiento de la Liga del Magisterio Santiagueño, propietaria del edificio, pudo reiniciar dignamente su actividad: la Universidad recuperada en Santiago del Estero.
Desde la Facultad de Ingeniería Forestal, constituida en base de operaciones, se realizó la concientización del pueblo, la acción sobre el poder público provincial, los trámites ante el gobierno nacional, el proyecto para la nueva Universidad Nacional; se colaboró con la Universidad Católica, y se obtuvo por fin la sanción de la Ley de Creación de la Universidad Nacional de Santiago del Estero.
Monumento Histórico
Son evidentes los méritos de la Casa del Maestro para ser reconocida como monumento histórico. Sus glorias se fundamentan en la actividad creativa: capacitar a quienes tienen deseos de superación, colaborar en la educación pública proveyendo los medios para incrementar la capacidad, la potencia creativa, representar una orientación, etc. Esta obra realmente se hizo sin ayuda, solamente por la acción de unos pocos inspirados en el patriotismo. Una acción puramente civil.
Sin humillar a nadie, esta institución se cubrió de gloria, sin la barbarie que representan las acciones militares.
Bastarían los méritos acumulados en la acción silenciosa, durante un tiempo incalculable. ¡Cuantas decenas de años, cuantos inteligentes colaboradores actuaron silenciosamente, cuantos héroes anónimos que fueron desapareciendo, que nunca aspiraron a algún reconocimiento, cuántos beneficiados que pudieron orientar sus vidas, gracias a los conocimientos adquiridos...!
Esta venerable casa aunque no se la reconociera oficialmente, es un testimonio histórico de verdad; más aún si a los méritos de la acción silenciosa le agregamos que fue el fundamento de la recuperación de los miles de talentos que se pueden descubrir y desarrollar.
Si pensamos en toda la destrucción, todo el éxodo de la potencia humana que Santiago sufrió: los pobres santiagueños que padecen en las villas miseria, por la histórica incapacidad directiva, en cuanta riqueza material, bosques, minas, aguas surgentes, de riego, potables…, entonces valoraremos el esfuerzo educador de unos pocos héroes.
Por eso apelo ante quien tenga el poder de promover la consagración, que debe reconocerse a la Casa del Maestro como un Monumento Histórico, Nacional, Provincial o Municipal.
Néstor René Ledesma
viernes, 10 de julio de 2009 | | 0 comentarios
Caracteres de la semiaridez en el Chaco Seco
La semiaridez es una característica regional que se manifiesta a través de los más diversos fenómenos. Es posible observar que abarca en primer lugar el ambiente físico, pero que, de acuerdo a sus consecuencias, se transfiere al ambiente biológico, ecológico, económico, social, cultural, político, institucional, etc. Podríamos profundizar aún más este análisis.
En este complejo, la interpretación de la semiaridez no es una cuestión fácil, mientras se piensa con criterios convencionales. En esencia, tratamos de una relación de un balance entre el aporte de agua por lluvias u otros factores a lo que llamaríamos fenómeno positivo, frente a la evaporación, evapotranspiración, escurrimiento, gravitación, etc., que en conjunto representa la fase negativa.
Cuando el balance en este caso hidrológico, se hace negativo, entramos en los conceptos de aridez. Si consideramos exclusivamente el fenómeno físico, la semiaridez sería solamente una gradación dentro de los valores de aridez.
Pero el fenómeno físico se vincula con la vida. El reino vegetal suele ser la respuesta a este diálogo ecológico en el que la causa primera es el fenómeno físico y su respuesta es la presencia de la vida.
La vida vegetal está indudablemente vinculada con la posibilidad de los seres vivientes por obtener agua, elemento fundamental para todos los fenómenos biológicos. Por lo tanto, en función de las posibilidades de obtener agua existe una adecuación de la vida con el medio ambiente.
Por estos conceptos las manifestaciones de los seres vivientes nos expresan, si están satisfechas o no, sus necesidades vitales. Y en este caso, los mismos seres vivientes nos sugieren no sólo los grados de la aridez, sino nos marcan como límites entre lo que es semiárido y lo que es húmedo.
Cuando el déficit de agua es extremo, y la vida se hace difícil, nos aproximamos al concepto de desierto. Pero cuando la vida puede obtener agua, aunque sea apenas la suficiente para satisfacer exigencias mínimas, ya no podernos pensar en aridez, y estamos dentro de los límites amplios de la semiaridez.
Las causas que determinan la poca abundancia de agua, pueden ser muy variadas y son propias de cada región. Por ello, la semiaridez, presenta modalidades particulares, en cada región del mundo. En nuestro caso, analizaremos los caracteres de la semiaridez en nuestra región chaqueña semiárida.
Semiaridez física
Si consideramos el balance del agua en nuestra región chaqueña podemos observar que, las lluvias disminuyen gradualmente de este a oeste, aproximadamente un milímetro por kilómetro, en la geografía de esta región.
Al mismo tiempo observamos que las isotermas, son paralelas a los paralelos geográficos y la temperatura aumenta a medida que disminuye la latitud. Así el balance del agua varía de este a oeste y de sur a norte.
Pero hay otro factor a tomar en cuenta, desde el punto de vista físico. Nuestra región ocupa la parte central del continente sudamericano, al sur de la meseta de Mato Grosso. En este ámbito geográfico observamos la presencia de “centros pluviosos”, ubicados en diversas posiciones, alrededor del Chaco Seco.
Al sudeste, cerca del Océano Atlántico, las masas de aire del noreste y del sudoeste, se encuentran rítmicamente, produciendo precipitaciones, en forma regular, durante el año, y las temperaturas no son demasiado variables, como consecuencia del clima marítimo. Estos son los factores determinantes de la región pampeana. En esta zona, en que se originan las lluvias pampeanas, la curva de variabilidad es muy poco pronunciada. Se puede observar, en la curva que expresa el régimen pluvial, dos épocas de máxima, en primavera y en otoño, circunstancia que se hace más clara cuando se avanza geográficamente hacia el noroeste.
Las masas de aire, que originan en la región pampeana, penetran en el área del Chaco Seco. A medida que se alejan de su causa de origen, el volumen de precipitación va disminuyendo. Así observamos que los vientos pampéanos tienen una gran influencia hacia el interior de lo que consideramos Chaco Seco, cuyo límite podemos situarlo aproximadamente en las laderas orientales de las Sierras de Sumampa, en Santiago del Estero.
En las Sierras Misioneras, el choque de las masas de aire patagónicas, con las originadas por los vientos alisios, crean un régimen pluvial bimodal muy notable, con una máxima en otoño y otra en primavera, siendo más intensa la otoñal. Las precipitaciones son muy abundantes y crean grandes excesos hídricos, originándose la selva misionera. Hacia el sudoeste, las lluvias disminuyen, pero la modalidad del régimen se mantiene. Así, penetran profundamente, creando el área chaqueña húmeda y más adelante el área chaqueña seca.
Las masas de aire, que provienen del sudeste y del noreste, cuando encuentran el área orográfica del Aconquija y de la Precordillera andina, que llegan atraídas por la “Depresión Térmica del Noroeste Argentino”, en la estación de verano, producen grandes precipitaciones, cuyo régimen se concentra alrededor del solsticio de verano. Estas lluvias crean la Selva Tucumano Boliviana, o Yungas. Las precipitaciones son escasas y casi nulas en invierno y primavera, y lloviznas o lluvias de poco volumen en otoño. Tales condiciones se extienden hacia el sudeste y penetran en la región chaqueña. A medida que se alejan del centro de origen, el volumen de precipitaciones progresivamente disminuye.
Las influencias climáticas descriptas, no son constantes y varían de acuerdo a sus propios regímenes. Así es como, un carácter fundamental en el clima del Chaco Semiárido, es la variabilidad, que se registra claramente en el factor hídrico, pero que afecta a todos los elementos meteorológicos, por cuanto las masas de aire transportan en sí los caracteres de temperatura, presión, fuerza del viento y demás componentes del complejo climatológico.
Las condiciones de balance hídrico se van haciendo cada vez más acentuadamente negativas a medida que se alejan de los polos productores de lluvias, es decir, hacia el centro de la región.
Donde se expresa con mayor intensidad el déficit, se observa una perfecta semiaridez, considerada desde el punto de vista físico. Un déficit hídrico de 1.100 a 1.200 mm anuales normales, se integra con 600 mm de precipitación, la mitad del agua necesaria, para el equilibrio hidrológico. El concepto de semiaridez es muy claro.
Semiaridez biológica
La respuesta biológica en este diálogo ecológico, es lo que llamamos el ecosistema forestal chaqueño. Los componentes vegetales, que podríamos considerar la primera manifestación de la vida, tienen en esta región, excepcionales características. Consideremos que, gran parte del chaco semiárido se encuentra próxima a la latitud crítica de los 30 grados, que en todos los continentes está ocupada por los grandes desiertos.
Como una notable excepción, el Chaco Seco está cubierto por un ecosistema forestal que, podríamos equipararlo aun dosel o techo que cubre toda la extensión de la región, estimada en aproximadamente 60.000.000 has.
Sabemos que, bajo la copa de los grandes árboles, se forma una situación ecológica diferente del ambiente externo, no protegido al que llamamos mesoclima del ecosistema forestal.
El bosque chaqueño seco está dominado por dos grandes especies que ocupan toda la región: el Quebracho Santiagueño (Schinopsis quebracho colorado) y el Quebracho Blanco (Aspidosperma quebracho blanco). Los caracteres de estas dos especies forestales difieren con los que se define para árboles de zona semiárida, por cuanto son de alto porte, con fuste forestal.
El Quebracho Blanco es de follaje persistente y el Quebracho Colorado es de follaje caduco. Los caracteres de caducidad del Quebracho Colorado son muy particulares. La defoliación se produce, al iniciarse la primavera y no en otoño como en las especies de clima templado. Por lo tanto mantiene su follaje durante todo el invierno y protege contra las inclemencias durante esta época carente de lluvias.
A las especies mayores las acompañan dos estratos o niveles de árboles. El segundo estrato está formado principalmente por los árboles de género Prosopis, que los primeros botánicos que llegaron a nuestro país llamaron algarrobias”. Son ellos el Algarrobo Blanco “Prosopis Alba”, el Algarrobo Negro “Prosopis Negra”, Vinal: “Prosopis ruscifolia”, Itín “Prosopis Kunzei”. El tercer plano, o estrato, está integrado por la Brea, “Cercidium praecox”, el mistol, “Ziziphus mistol”, chañar “Geofroea decorticans”. Estas especies están acompañadas en zonas con particularidades ecológicas propias por otras especies que ocupan áreas locales.
Un nivel inferior de arbustos y subarbustos de varios portes, de gran densidad, cubre completamente los primeros metros sobre el nivel del suelo. El género más frecuente es Acacia, se pueden señalar los espinillos, tuscas, garabatos.
Un piso de hierbas, de varios portes, ocupa la parte inferior de esta comunidad; estas hierbas están dominadas por las gramíneas, de numerosas especies, algunas son hierbas altas, otras pequeñas, algunas perennes, otras anuales, cuyo ciclo vegetativo se alterna, protegiendo constantemente el suelo.
La flora de la región está además integrada por enredaderas, algunas de ellas de gran tamaño, pero no pueden considerarse lianas. A cierta altura sobre el tronco de los árboles, y variando de acuerdo al microclima, hay abundantes epifitas: las “Flores del Aire”. En el suelo, aparecen musgos y en los troncos de los árboles, líquenes. En todo este conjunto, se alternan especies de follaje caduco y de follaje persistente y en los planos inferiores, las especies anuales y las perennes.
Toda esta comunidad florística se asemeja a los caracteres que definen las selvas; árboles de varios estratos, arbustos, subarbustos, hierbas, lianas, epifitas, musgos. De acuerdo a nuestra concepción, el ecosistema forestal chaqueño seco puede equipararse a una “selva xerófita” o un ecosistema forestal con vocación de selva. Los caracteres del xerofitismo de la flora de esta región, son distintos a los que se definen en otras de semejantes latitudes. El tamaño de los árboles mayores es superior, al que se conoce para este tipo de balance hídrico. La forma forestal de la copa tiende a ser ovoidal, con fuste alto. La comunidad está constituida por gran número: cientos de especies. No se observa la presencia de efímeras. Las plantas crasas principalmente cactáceas, de las formas típicas del género Opuntia, están circunscriptas a ciertas áreas con suelo salino-alcalino. En otras zonas, suelo salino, con menor tensión osmótica, aparecen especies cactáceas erectas en forma de candelabro, típicas del género Cereus semejantes. En los cerros, es frecuente encontrar también cactáceas de pequeño por-te, algunas de ellas rastreras, con gran cantidad de espinas.
Carácter típico del xerofitismo de esta región, es el follaje de hojas, algunas especies hojas enteras, pero más frecuentemente compuestas, pinadas y aún bipinadas. La defoliación, en estas últimas, se hace progresivamente por caída de foliolos, a medida que se acentúa la sequedad del suelo, en la estación de otoño. El ritmo fenológico es un carácter muy notable en las especies de la región. En cada estrato de la vegetación se combinan especies de follaje persistente y caduco. La más notable es el Quebracho Colorado santiagueño cuyo ritmo fonológico hemos estudiado con especial interés; conserva el follaje durante todo el invierno (aunque se observa una lenta defoliación parcial), cuando llega la primavera se produce la verdadera defoliación, con un previo cambio global del color del follaje, hacia el amarillo. Interpreto este comportamiento fenológico del Quebracho Colorado como el carácter más eminente, protector del equilibrio ecológico de esta maravillosa comunidad. Protege, durante toda la estación seca, cuando el conjunto descansa, y recobra su follaje cuando se inician las lluvias.
Al iniciarse la primavera, despierta el resto de la comunidad. Es notable observar que los distintos estratos de vegetación inician su actividad, progresivamente, de abajo hacia arriba. Las especies menores, herbáceas, brotan y florecen una vez cumplida la función de re-producción de éstas; brotan y florecen las siguientes, y así sucesivamente. Otro carácter de esta comunidad, es el color dominante en el follaje, el verde de la vegetación es grisáceo. El quebracho, algunos algarrobos, y el mistol, presentan color verde brillante, cada especie en tonalidades distintas. Siempre discutimos, si nuestras especies, deben considerarse xerófitas o xerófilas. Las ideas aclaran, de una manera, cuando en los años lluviosos, la vegetación crece vigorosamente y el follaje es más abundante. Es evidente que las plantas responden al estímulo del agua, por lo cual no debían llamarse xerófilas, sino xerófitas. Hay especies, como la Brea, que defolia parcialmente y a veces totalmente en los períodos secos de este clima tan variable, pero inmediatamente recobra la vegetación al estímulo de cualquier precipitación pluvial, tal vez sea xerófila.
Semiaridez y economía
Las condiciones naturales de la ecología de la región, son distintas a las conocidas clásicamente como “climas agrícolas”, a la que se adecuan las especies de explotación común. Los agricultores, a su vez, esperan que el clima brinde los elementos necesarios, en el ramo y las épocas convenientes, de tal modo que la producción se realice en condiciones favorables. Esto no siempre se produce. Por otra parte, en la historia de nuestro país, no se ha intentado introducir a la actividad económica las especies propias de esta región. Cuando algunas de ellas han sido utilizadas para fines económicos, lo fueron sin previo estudio tecnológico, aprovechando cualidades que se pueden descubrir superficialmente. Esto ha originado un comercio de productos primarios, que portal razón nunca obtuvieron elevados valores de comercialización y se los considera “ordinarios” o faltos de calidad.
El déficit hídrico, un factor constante, acentuado por la variabilidad hídrica, hace que, sea difícil establecer una agricultura sin riego, sobre todo cuando se utilizan especies adecuadas a climas húmedos.
La presencia de cursos de agua permite la formación de áreas agrícolas bajo riego. Se supone que, satisfecho el déficit hídrico se obtendría seguridad de cosecha, y con ello una estabilidad económica. Sin embargo, la variabilidad se extiende a los distintos factores del medio físico.
Con el aporte de nuevas técnicas, con el conocimiento más profundo del clima, del suelo, y de la biotecnología, se podrán crear variedades de interés económico, capaces de aprovechar las bondades que ofrece la ecología de la región.
Cabe recordar los caracteres positivos de nuestro clima. El período libre de heladas, en valores normales, es de alrededor de 300 días al año.
La época verdaderamente favorable para las especies agrícolas más frecuentes, es el otoño. Es la estación del año con menor rango entre la temperatura fría de la mañana y el calor de tarde. Las temperaturas en otoño, oscilan entre los llamados ideales para la vegetación, con máximas alrededor de 20 grados, y mínimas generalmente superiores a 10 grados. El otoño se caracteriza por elevada humedad atmosférica, cielo nublado y frecuentes lloviznas. Todas estas condiciones son ideales para numerosas especies hortícolas anuales que, en su período juvenil, no corren el riesgo de las heladas.
Los agricultores insisten en sembrar y las cosechas suelen ser muy abundantes en los años lluviosos con el agregado de la calidad que otorga una primavera soleada y con suficiente temperatura para acelerar los ritmos biológicos. Por eso, conocemos a nuestra región como una tradicional productora de primicias. Estas cosechas, en años favorables, animan al agricultor, pero la mayor parte de los años son desfavorables. Esta combinación de pequeños triunfos y mayores fracasos, crea un desaliento y exagera, en el consenso de la opinión, los caracteres de sequedad y de calor de la región.
Por lo tanto, en consideración a los caracteres del clima, y en general de la ecología, lo más conveniente es establecer un desarrollo ba-sado en producciones que no están sujetas al variable ritmo de las lluvias.
El verdadero sentido de la economía debe ser aprovechando las materias primas, que ella misma proporciona. Es evidente, que cubierta el área del Chaco Semiárido, por un ecosistema forestal de especies muy variadas, la técnica y la ciencia le deben encontrar sus cualidades más eminentes y basar la economía sobre ellas. Los ecosistemas forestales de la región presentan una perfecta armonía entre el clima y la vegetación, por lo cual la producción forestal es la que brinda la mayor seguridad de cosecha. Esto ha inspirado la acción universitaria creando la primera Facultad de Ingeniería Forestal de la Nación Argentina. La orientación de esta casa de estudios, desde el comienzo, ha sido crear institutos de investigación científica y tecnológica, para descubrir riquezas que desconocemos.
Dentro del área del Chaco Semiárido, se encuentran regiones subhúmedas, en las cuales el suelo retiene agua durante largos períodos. La vegetación de tipo parque, áreas con árboles, se alternan con pastizales que se denominan “abras”. Este carácter ecológico, inspira al desarrollo ganadero, con razas capaces de aprovechar las condiciones naturales de la región y resistir los factores negativos.
El desarrollo ganadero puede implementarse con la explotación de especies adecuadas a las variaciones ecológicas: ganadería bovina y de carne: ganadería de carne, de pelo y piel y de leche, con especie cabría y aunque las condiciones, aparentemente, no son tan favorables, ganado ovino de lana gruesa.
La fauna autóctona es muy rica y abundante y sus productos son valiosos. La fauna se explota en forma irracional; la cacería es más intensa que lo conveniente; se produce depredación de especies y el equilibrio ecológico se deteriora. Obrando con criterio científico técnico, debemos crear un desarrollo económico, adecuado a lo que ofre-ce la región.
La economía de una zona semiárida, puede tener una personalidad propia, aprovechando las condiciones particulares que ofrecen sus producciones naturales. El error consiste en pretender que la economía de una región semiárida siga los lineamientos de otras que tienen condiciones diferentes. Es probable crear poderosos polos de desarrollo con los elementos propios de nuestro Chaco Semiárido.
La historia de esta región presenta una falta de adecuación en los lineamientos que ha seguido, históricamente la economía, con respec-to a la naturaleza misma del Chaco Semiárido.
Aparece como una región pobre, con su ecología en degradación y perspectivas negativas. Es conveniente recordar que los recursos naturales o las materias primas no tienen valor por sí mismos, y es la capacidad humana la que orienta su verdadero valor. Por ello hay que “descubrir” esta región del Chaco Semiárido, por medio de la investigación científica, y luego tecnológica y sobre esta base establecer la verdadera economía.
Semiaridez y sociología
En nuestra región del Chaco seco, las condiciones de vida de la comunidad humana, están fuertemente afectadas por la falta de orien-tación económica.
El uso irracional de los recursos de la región, especialmente de los recursos forestales, ha disminuido progresivamente, la protección que, por su naturaleza, ofrece el ecosistema forestal. La supresión del paisaje natural, ha ido desnaturalizando, las relaciones de la comunidad humana, con su ambiente natural.
Hablando en sentido estrictamente ecológico, nuestra “casa”, nuestro medio ambiente en el cual nos desenvolvemos, inspira nuestros pensamientos. El paisaje es, para el ser humano, el lugar que vio al abrir sus ojos a la vida, que lo ha alegrado durante toda su niñez. Es la dinámica de los colores, en cada estación, lo que animó los sueños de su adolescencia. Es el lugar donde el espíritu del hombre entra en sintonía con aquello que lo rodea.
Con espíritu de “explotación”, verdaderamente antieconómico, se fue degradando el ecosistema. Es como si una mano brutal hubiera desfigurado nuestra casa. El hombre de nuestra región empezó a perder el amor al lugar en que nació, porque ya no lo encuentra, ya no es aquello que lo acompañó durante todo el proceso de su vida. Debemos considerar, en primer lugar el aspecto social del hombre del Chaco Seco. Al mismo tiempo que desaparecía su paisaje, disminuían los recursos que el Creador había ofrecido a quien algún día habitaría la región. Pero las nuevas generaciones no encuentran esa base de sustento.
La ciencia no puso de manifiesto los verdaderos valores que la naturaleza ofrece a la comunidad humana. Esta región no fue investigada científicamente, aún sigue siendo un mundo desconocido. Pero se la ha explotado.
La ignorancia, la falta de conocimientos, hace que el esfuerzo humano obre ciegamente y use los recursos de la naturaleza, sin conocerlos. Por eso, no se da el valor que la materia prima tiene, se la comercia a valores viles, y no se obtiene satisfacción en la medida del esfuerzo realizado.
La comunidad humana sufre, la degradación de la comunidad ecológica. La degradación de este proceso ha llegado a ser muy profunda. Ha quitado los valores fundamentales de su naturaleza. La irracionalidad del trabajo aísla al hombre dentro del ecosistema forestal, lo aleja de su familia.
Consideramos el enorme esfuerzo que se exige para una producción de poco valor, que se traduce en un salario desproporcionadamente bajo. El nivel social del obrero del ecosistema forestal es infe-rior a sus necesidades esenciales. Ese hombre no puede constituir familia, por su soledad y por su indigencia.
Nacen hijos sin protección de sus padres. No podríamos decir que hay familias verdaderamente constituidas. Profundizar sobre este análisis, es un tema que apasiona, pero exige grandes volúmenes. Basta con enunciarlo y dejarlo a la meditación. Todo es fruto de la falta de comprensión de la naturaleza física biológica y también humana.
Es posible armonizar la economía con las exigencias del desarrollo social. Esta es nuestra misión. La ciencia debe caracterizar la armonía ecológica, valorizar los productos, que esta naturaleza ofrece e inspirar el desarrollo de la economía, para que la comunidad humana, se establezca de acuerdo a sus propios caracteres. Una región semiárida debe aparecer tan desarrollada y satisfecha como cualquier otra comunidad.
La conducta humana indudablemente está vinculada al medio que la rodea. Podríamos decir que la conducta humana, está profundamente vinculada, con la conducta de los economistas. La semiaridez podría interpretarse como la mezquindad de agua en el medio, el suelo recibe agua pero no la suficiente. La naturaleza se la ha mezquinado. Las plantas sufren el mismo fenómeno, todo lo cual se expresa en los componentes vivos de la comunidad. Asimismo, la producción en la semiaridez está un poco disminuida, su economía es también de mezquindad. Todo ello influye sobre el espíritu humano y la conducta social del hombre lógicamente tiende a economizar, a ahorrar agua, a ahorrar recursos, no obra con generosidad, porque comprende que la naturaleza no le ha dado todo lo que necesita y el común denominador parece que fuera también la mezquindad, en el desarrollo en la sociología humana.
Influencia política de la semiaridez
Nuestra región del Chaco Seco, decirnos y repetimos, es única en el planeta. A esta misma latitud, recordarnos una vez más, están ubicados los grandes desiertos. Sin embargo, somos una excepción extraordinaria. El ecosistema forestal, convocación de selva, nos protege. Una especie simbólica, el Quebracho Colorado Santiagueño, obra según nuestro concepto, como un buen padre de la familia. Vela durante la noche del invierno protegiendo a toda la comunidad que vive bajo su copa y recién descansa tranquilo cuando los otros miembros, sus protegidos, simbólicamente los seres débiles de la familia, han reiniciado su actividad diaria.
Pero no es esta la única situación excepcional de nuestra región. Los recursos naturales, sean éstos de orden físico, biológico o geológico son distintos de los que existen en otras regiones. El ecosistema forestal está constituido por árboles de madera dura y aún extradura. Los frutales no nos ofrecen abundante pulpa. Las plantas de fibra están protegidas por espinas. Hay en el mundo vegetal una amplia gama de recursos representada por plantas alimenticias, textiles, tintóreas, medicinales, de perfume. Todas, ellas exigen un trabajo especial, no se nos brindan directamente. Esperan de nuestra capacidad, de nuestra tecnología, de nuestra inspiración creativa. Esta región también es distinta, porque el clima físico no presenta las estaciones del año en la misma forma que en Europa, o en todo el Hemisferio norte. Tenemos sí, las cuatro estaciones bien marcadas, pero lo son de una manera particular. La primavera, que la poesía pinta como agradable y colorida, en nuestro caso, por un proceso de rápido calentamiento, con suelo seco, atmósfera violenta, que levanta del suelo el polvo, no coincide con los patrones convencionales. Esta primavera que hace romántico el espíritu, nos brinda un medio ambiente hostil. El invierno, que se nos pinta siempre cubierto de nieve, que impide el movimiento, lluvioso y ventoso, es en nuestro Chaco Seco, una estación deliciosa. La noche fría, muy fría, el día tibio y asoleado. ¡Cuantas regiones del mundo aspirarían a tener un invierno como el nuestro! El otoño, que en Europa es frío, con lloviznas y vientos, la estación menos agradable del año, para nosotros es suave, sereno, nublado, es la estación que más gozamos. El verano, ¡nuestro famoso calor!, cuyas temperaturas máximas llegan a niveles muchas veces inhóspitos, está sujeto a un ritmo climático de tres días de calor, lluvias, tres días agradables, nuevo ascenso y otra vez calor. El calor es intenso, tan intenso que se graba profundamente en el recuerdo. Nuestro pueblo recuerda esos tres días de calor como su pensamiento dominante, y se olvida del tiempo agradable que pasé.
Pero, hay otro factor de excepcionalidad, el carácter variable del medio físico. Lo que llamamos variabilidad climática. Las variaciones del clima son extremas, hay años extraordinariamente secos y otros extraordinariamente lluviosos. Hay años con invierno extremadamente frío, y de otros podríamos decir que no hubo invierno.
Tomando a todo este complejo natural con criterio de recurso económico, es evidente que el espíritu del europeo, que domina a nuestro país, no comprende que las estaciones del año sean como son, que varíe tanto el medio físico, y que las especies vivientes no respondan a los patrones acostumbrados. Los planes políticos, tienden a reproducir, las normas que rigen en Europa o en la región pampeana, donde, de alguna manera, han podido adaptar aquellos tipos de economía.
Nuestra perpetua variabilidad ofrece éxitos y a veces muy notables en la producción agrícola, pero posteriormente, los fracasos también muy notables, frustran el desarrollo sostenido. ¡Aquí no se puede producir con seguridad! Parece que fuera el pensamiento. En esta región no podemos crear una economía estable. Esta región está condenada a ser perpetuamente pobre. La mente de nuestros políticos estuvo históricamente desubicada.
Pero el investigador científico debe sentir el desafió, implícito en la primera página de la Biblia. Cuando el Creador, después de cada etapa, que en idioma figurado la Escritura llama día, siempre hay una frase, que se repite en forma insistente: Y vio que era bueno.
Si queremos recoger el desafío, que esa frase representa, podemos interpretar que el Creador nos dice: debes usar tu inteligencia para descubrir en que consiste lo bueno que he puesto en tus manos.
Si reconocemos que nuestro clima es bueno, que los recursos son buenos, que las especies que configuran nuestro ecosistema atesoran bondades, podremos realizar con éxito una fructífera investigación científica y orientar la mentalidad del dirigente.
La naturaleza nos ofrece recursos que no dependen de la variabilidad. El ecosistema forestal de su economía, no está sujeto a la variabilidad transitoria del medio físico. Es posible programar acciones de política hacia el desarrollo.
El recurso forestal, que cubre toda la inmensa región del Chaco Seco, nos ofrece el mayor volumen de materia prima, expresado en madera. Este recurso, madera, tiene una gama tan variada de posibilidades de aplicación, que cuando nos preguntan para qué sirve la madera, podríamos contestar: ¿para qué no sirve la madera? Pero en esto no se cierra la posibilidad. La cantidad de productos posibles de usar como recurso económico, ya lo hemos enunciado, es muy grande. Así como los hombres del antiguo continente convirtieron en un poderoso recurso económico, a una pobre planta herbácea llamada “trigo”; nosotros debemos también, con las capacidades que nos da la ciencia, perfeccionar aquello que con tanta insistencia nos dice: Y vio que era bueno. Tenemos también productos minerales. Podemos ofrecer nuestro clima, corno medio de recuperación de la salud deteriorada en sentido fisiológico o psicológico. El calor, que acostumbramos rechazar, puede ser atracción turística como en el sur europeo; un factor para captar energía, tanto en igual forma que los vientos de primavera que tanto nos molestan. Aquello de “Y vio que era bueno”, mirando con amor lo que es nuestro, no solamente lo convertiremos en bienestar y en riqueza, sino que, podremos armonizar las tendencias humanas y convertirlo en un verdadero desarrollo cultural. El espíritu humano llegaría así a establecer la sintonía con su medio y esto es realmente la cultura. El Chaco Seco, región con personalidad propia, podrá ofrecer al mundo la atracción de un suave ambiente físico, sus productos únicos para satisfacer nuevas exigencias del desarrollo de otros pueblos y sobre todo un carácter cultural fruto de la sintonía del espíritu con este particular medio semiárido. Con este objetivo hemos creado esta Universidad. Sabemos que la obra expresa la calidad de su autor. Deseamos llevar a la perfección las calidades humanas que atesora nuestra juventud. Todo lo que ofrece esta región bajo la inspiración de mentalidades con capacidad y calidad humana, enriquecerán al mundo con el aporte de la personalidad material y cultural de este Chaco Semiárido.
Néstor René Ledesma
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Una maravilla ecológica: el Quebracho Colorado
En la inmensa extensión del Chaco semiárido, el paisaje aparece cubierto por el quebracho colo-rado (Schinopsis quebracho colorado), que puede considerarse como el verdadero símbolo de toda esa gran región continental.
Su presencia embellece el paisaje, en la interminable llanura su porte alto, erguido sobre el tronco erecto. Se viste con un follaje fino, brillante, de hermoso color verde claro, cuyo tono cromático varía en las distintas estaciones del año. A lo largo del otoño, la presencia de sus frutos maduros, de color rojo escarlata, resaltan sobre el fondo verde y exaltan la belleza del árbol.
En Diálogo con el Paisaje
Sobrevolando la porción chaqueña del territorio patrio desde el río Paraná hasta el Aconquija, desde Río III hasta el Matto Grosso, contemplamos sus bosques interminables, "Cuántos millones de quebracho hay", pensamos. Pero al mismo tiempo asoma a nuestra mente el recuerdo de otra expresión muy frecuente. ¿Quedan muchos quebrachos?
Al estudiar las ciencias de la naturaleza, tenemos oportunidad de detenernos y admirar las belle-zas del medio que nos rodea. La capacidad de percepción que otorgan los conocimientos científi-cos, estimulan a profundizar nuestras investigaciones y así descubrimos las perfecciones atesora-das en la intimidad de los seres vivientes. Surgen con claridad al mismo tiempo, las maravillosas relaciones sociales entre los vegetales y la fauna, que pueblan ese ámbito. Y por fin, nuestro es-tado mental, nos estimula a profundizar sobre las cualidades de los productos, que el mundo fo-restal, puede aportar para el desarrollo integral de la sociedad humana.
Si establecemos un diálogo con esa comunidad viviente, ella podrá hablarnos de sus secretos. La maravillosa armonía entre los ritmos del mundo físico y el biológico, nos muestra, cuando incur-sionamos en sus relaciones sociales, el equilibrio ecológico propio y particular de esa región. Y penetrando cada vez más, llegamos al conocimiento de los procesos individuales, que, en la inti-midad de la actividad fisiológica, elaboran y no ofrecen como recursos los frutos de dicha activi-dad, actuando como una gigantesca fábrica.
El Árbol y el Hombre
El quebracho y el tradicional criollo, el hombre de nuestra región, son como hermanos. La silueta de ambos es delgada y elegante. Uno adornado con su follaje fino y brillante, que lo asemeja a un gigantesco helecho y el otro, modesto y gallardo a la vez, ofrece como fruto de su espíritu, la sim-ple expresión de su música y su poesía. Ambos son duros y de gran firmeza interior, pero no hacen alarde de su fortaleza, hasta que lo requieren las circunstancias. Pero cuando el bosque es degradado y el paisaje pierde su esplendor, el hombre también decae y emigra.
Nos sentimos, por lo tanto, estimulados a meditar sobre esta especie, cuya real significación no siempre se reconoce, en la diversidad de valores con que aporta embellecimiento al paisaje, de-fendiendo la armonía ecológica y brindando sus productos valiosos, para asegurar el pleno desa-rrollo de la sociedad humana.
Maravilla ecológica
Cuando toda la naturaleza “duerme” en la estación invernal, el quebracho permanece verde y acti-vo en posesión de todas sus cualidades, como en los mejores momentos. Al llegar la primavera, cuando todo despierta y se engalana, nuestro quebracho pierde sus hojas y entra en descanso.
Parece noctámbulo, cuya vida se desarrolla a la inversa. Activo durante la noche de invierno, duerme cuando la primera invita a vivir.
Llamó nuestra atención este extraño comportamiento y lo observamos durante años, tanto en su "hábitat" santiagueño como en un medio lejano muy diferente; el Jardín Botánico de Buenos Aires. Nos detuvimos a estudiar, esa fenología tan particular. Al contemplar el mapa del Planeta y obser-var que nuestra región es excepcional, única no desierta a los 30° de latitud pesamos: "Estamos realmente en presencia de una maravilla biológica".
En la comunidad forestal chaqueña, que constituye lo que técnicamente denominamos un ecosis-tema, nuestro quebracho es el árbol de mayor estatura. Cubre con sus copas a todos los seres vivientes, vegetales, animales y microorganismos que lo acompañan. Es la especie dominante.
Bajo el techo protector creado por su follaje, actúa como un padre, conservando la humedad del ambiente, reduciendo los rigores de la radiación solar y la fuerza de los vientos. Crea de ese mo-do, un clima distinto en la porción de la atmósfera que logra confinar. Las especies menores, árbo-les, arbustos, hierbas, animales y microorganismos, bajo su protección, un pedio propicio, que les permite vivir en plenitud. Todo el conjunto funciona de acuerdo a las leyes que rigen las relaciones entre la vida y el mundo físico. Cada componente cumple el papel que le corresponde de acuerdo a los caracteres de su especie.
Nuestro Chaco seco se caracteriza climáticamente como semiárido. El aporte pluvial satisface la mitad de las exigencias hídricas. El agua de lluvia es abundante en verano, pero el invierno y la primavera carecen de lluvia.
El aporte de agua de las precipitaciones no alcanza así a satisfacer la potencia evaporante de la atmósfera, ávida de agua. El ambiente, cuando carece de protección se deseca con facilidad. La atmósfera confinada entre la vegetación adquiere caracteres distintos. La persistencia del follaje del árbol mayor, durante todo el invierno disminuye el rigor de la sequedad, del frío y del viento. El descanso de la comunidad está, de este modo, protegido.
Cuando la primavera estimula la vida, el "padre de la comunidad", pierde el follaje y se descorre el telón. El sol llega a los menores que despiertan ante el estímulo de la luz y las temperaturas favo-rables; el paisaje se cubre de flores. Es la plenitud de la vida, el desplegar las galas del amor, que se traduce en los frutos, que prolongan la existencia de todas las especies.
Cumplida esta etapa, a fines de la primavera sobrevienen las lluvias, arrecian los calores y es en-tonces cuando despierta el quebracho. Nuevamente es necesaria su protección. También él pue-de florecer; fructifica en la serenidad del otoño, sus semillas maduran y cierra el ciclo.
Este admirable mecanismo natural determina que nuestra región central, resulte en el mundo, una excepción.
A la misma latitud en Norteamérica, África, Asia y Australia dominan los desiertos. Esta maravilla biológica, llamada quebracho colorado, nos ha protegido.
Maravilla Tecnológica: Ébano y Quebracho colorado
Nuestro comportamiento con respecto a la riqueza forestal argentina demuestra que no hemos sabido recibir dignamente este regalo del Creador. Las maderas de nuestra principal zona forestal, el Gran Chaco, fueran empleadas para quemarlas como leña o carbón o para pisotearlas como durmientes de ferrocarril, o detener la furia de las bestias.
Al iniciar su actuación los primeros Ingenieros Forestales Argentinos, estudiaron con rigor técnico, las cualidades de nuestra riqueza forestal natural. Descubrimos con sorpresa que aquello que habíamos despreciado es realmente valioso. La diferencia tecnológica entre el ébano, consagrado como la madera exquisita, el adorno más apreciado, y el quebracho, radica exclusivamente en el color. Y podríamos preguntarnos: ¿Es mejor el negro del ébano o el rojo vivo del quebracho?.
La investigación científica y tecnológica nos descubre ahora, cualidades insospechadas; adorna actualmente los salones más suntuosos, en muebles de lujo, en obras de arte, en revestimientos.
Madera imputrescible, dura y elástica
Dejamos la madera del quebracho sometida a las peores condiciones del ambiente, enterrada, sumergida en el agua, expuesta a la lluvia y al sol. Pasará el tiempo y luego de decenios y quizás de siglos, la encontraremos como el día primero. Sus principales cualidades se conservan y en algunos aspectos se exaltan. Es que su composición química, la protege contra el ataque de ele-mentos destructores y la mantiene en buenas condiciones a pesar del tiempo.
Como cualidad agregada a la duración indefinida de la madera, en cualquier medio, vale aclarar su elasticidad y dureza, que permite el paso de los trenes sobre ella durante largos períodos o soporten la tensión de los alambrados y las embestidas de los furiosos animales.
Maravilla Económica
El "milagro argentino" se produjo en el último cuarto del siglo XIX. La famosa generación del ochenta produjo un núcleo de hombres que ubicaron a nuestra República Argentina entre las grandes naciones del mundo. Su fama atrajo de todas las latitudes, que engrosaron los núcleos de trabajo incrementando la riqueza.
El "granero del mundo" se llamó a nuestro país porque exportaba la mejor carne y los mejores granos. Indudablemente fueron muchos los factores que, en forma concluyente, lograron semejan-te éxito; las condiciones ecológicas, la dirección eficiente y honesta, la laboriosidad de los hom-bres de trabajo, las variadas especies vegetales y las razas pecuarias.
Para lograr tales objetivos, fue necesario introducir métodos basados en nuevos conceptos técni-co-científicos, mediante la selección de los reproductores en forma individual y por grupos debi-damente identificados. Se crearon cabañas, establecimientos caracterizados por su tecnología y estancias donde los reproductores multiplicaban la hacienda de alta calidad. Para todo ello fue necesario organizar las cabañas y las estancias. El alambrado con postes de quebracho colorado posibilitó la aplicación de la tecnología biológica para la realización del progreso con rapidez y gran perfección en la economía ganadera, produciendo la mejor carne del mundo.
Del mismo modo el desarrollo de la agricultura se inició con la división de predios, base del mane-jo racional, del progreso agrícola y también entonces el poste de quebracho colorado fue el artífice del progreso.
Para transportar la producción y vincular a los hombres de todo el país, el quebracho fue elemento fundamental en el tendido ferroviario. Creo el aparato circulatorio del país. Las primeras locomoto-ras usaron de su energía y también sirvió como combustible para el desarrollo industrial.
Hoy el acero, palanca fundamental del progreso industrial, encuentra en el carbón uno de los ele-mentos básicos que alimenta los altos hornos.
Árbol Simbólico
Expresión auténtica de toda una comunidad natural, custodio de la armonía de la naturaleza, fuen-te de recursos para la estructuración económica y cultural de todo el país, el quebracho colorado se presenta como el exponente simbólico de la Región Chaqueña.
Debemos agregar sin embargo, otros valores de significación eminente. La relación espiritual del hombre con el medio y el exponente de su inspiración constituyen una ligazón básica en la expre-sión cultural. Tanto es así, que al degradarse el medio biológico, cuando el paisaje pierde su es-plendor, el hombre también experimenta el fenómeno, reduce su gallardía y pierde sus más emi-nentes virtudes. Se siente así como extraño y derrotado, se dá al abandono, se entrega al vicio o reuniendo la fortaleza que aún conserva, emigra llevando sus recuerdos que canta desde la leja-nía.
Es que el quebracho representa para nuestro hombre, el símbolo de su región chaqueña.
La Visión Real
Así podemos, apreciando la belleza y disponiendo favorablemente nuestro espíritu, penetrar en los secretos de la ciencia y poner de manifiesto, como en el caso del quebracho colorado, las le-yes biológicas que lo ungen protector en el orden de la naturaleza y le confieren cualidades de orden tecnológico que lo convierten en elemento fundamental para el desarrollo nacional.
Esto nos permite utilizar inmensos recursos que atesora la geografía de nuestro territorio patrio para el progreso general, manteniendo al mismo tiempo la belleza del paisaje y la potencia crea-dora de sus recursos renovables, creando el bienestar y el progreso material y cultural.
Néstor René Ledesma