Pensamientos básicos
Frecuentemente me hago a mí mismo algunos interrogantes simples. Me pregunté por ejemplo:
¿Por qué las grandes marcas de autos son de USA?
¿Por qué casi todas las películas cinematográficas se filman en USA?
¿Por qué los televisores fueron creados en USA?
¿Por qué las computadoras tienen marcas norteamericanas?
¿Por qué los medicamentos tienen patente norteamericana?
¿Por qué los aviones son fabricados en USA?
¿Por qué el dólar, la moneda de USA, es universal?
¿Por qué los países, entre ellos Argentina, deben pedir préstamos a USA?
¿Por qué USA es la gran potencia financiera del mundo?
¿Por qué USA pudo llegar a la luna?
¿Por qué debemos recurrir a las observaciones satelitales hechas por la NASA?
¿Por qué USA tiene los armamentos más modernos y poderosos?
Todas estas preguntas encontraron respuesta cuando en 1953, introduje la idea de recuperar la Universidad que Santiago perdió en 1613, y tuve que averiguar muchas cosas.
Entre otras, me pregunté ¿cuántas universidades hay en Estados Unidos? La respuesta fue sorprendente: a mitad del siglo XX (1953), Estados Unidos tenía 1.500 universidades, y me pregunté entonces: ¿cuántas tiene Argentina? En aquél momento, nuestro país tenía 6 universidades. En el “match intelectual” nos ganaban mil quinientos a seis.
Ellos tienen gente altamente capacitada, en todos los tipos de conocimiento en una proporción gigantesca con respecto a nosotros. Comprendí entonces por qué existe ese predominio de Estados Unidos en todos los órdenes.
Volví a pensar en este tema…
La Universidad en la historia argentina
La capacidad de cualquier país del mundo se fundamenta en el nivel intelectual dirigente de ese país. La función de la Universidad es despertar y cultivar el talento, base fundamental del progreso y de la riqueza de los pueblos.
La explicación de la diferencia entre Argentina y Estados Unidos se fundamenta en que ellos comprendieron desde siglos anteriores, que la capacidad es la base de cualquier progreso.
Argentina padeció a lo largo de su historia, de una gran deficiencia en la educación superior de su pueblo. Si hacemos una revisión histórica de la educación de alto nivel en el país, podemos advertir que en 1611 se dio el fundamento del primer establecimiento a nivel universitario en el actual territorio nacional fundado por el Obispo de Santiago del Estero, fray Fernando de Trejo y Sanabria (cuyo título no era el de la ciudad, sino como ocurre en toda la historia de la iglesia, el nombre de la región). Este fue oficializado posteriormente en el año 1613 en Córdoba por el traslado del obispado a aquella ciudad.
En 1613 la Iglesia y el poder real confirmaron la fundación de la Universidad que ya había sido trasladada a Córdoba, conjuntamente con el obispado. Esa primera universidad fue la única desde 1613 hasta el siglo XIX en que se fundó la segunda universidad: la Universidad de Buenos Aires, el 9 de agosto de 1821, cuando Argentina ya estaba independizada.
La tercera universidad se estableció en 1890. Se puede observar por lo tanto que el interés en la educación superior no fue prioritario desde los primeros tiempos de lo que es hoy Nación Argentina.
Podemos preguntarnos ¿cuántos argentinos pudieron recibir educación superior en ese período de trescientos ochenta años? El obispo Trejo, al fundar la primera universidad, le dio como mandato: lleven mi mensaje a todas las gentes. Trejo tenía espíritu democrático, porque hablaba de todas las gentes.
Sin embargo, los pocos graduados en las universidades de nuestro territorio en ese largo período histórico, eran muy pocos y recibían educación en temas de exquisita orientación exclusivamente intelectual. Esto creó el concepto de excelencia en un reducido grupo que resultaba así notablemente superior al resto del pueblo, y daban una imagen al mundo de que Argentina era un país muy ilustrado.
Este espíritu se prolongó a lo largo del tiempo. Aún en la actualidad el concepto de excelencia distingue a unos pocos, y en los grandes organismos de investigación creados en nuestro país, unos pocos son destacados como “investigadores” que no deben ocuparse de la pequeñez de conocer el país, sino deben competir en los grandes proyectos de los países “desarrollados”.
Distribución de las universidades en Argentina
Aquellas tres universidades establecidas en Córdoba, Buenos Aires y La Plata, concentraron durante siglos la educación superior.
Recién bajo la inspiración de la Generación del ’80, se fundaron cuatro nuevas universidades. Respondiendo al pensamiento de aquellos ilustres gobernantes, la economía argentina se incluyó en el gran comercio mundial.
Por lo tanto esas cuatro nuevas universidades se establecieron en las economías regionales. En el área pampeana, en Cuyo y en Tucumán; en apoyo de la economía agropecuaria, la industria azucarera y la industria vitivinícola.
Cambió la orientación universitaria, después de aquellas primeras de exquisita orientación puramente intelectual, las nuevas respondían a un criterio económico. Las nuevas universidades desarrollaron fundamentalmente, los temas que preocupaban a su región. El resto del pueblo argentino, que ocupaba la mayor parte del territorio nacional, quedó sin el beneficio de la educación superior ni de la investigación científica y técnica. Los jóvenes de las familias que podían sostener económicamente a sus hijos durante el período de estudios universitarios, eran los únicos privilegiados.
¿Cuántos de esos jóvenes volvían a su provincia de origen? Atraídos por sus profesores y otros, por su matrimonio, eran retenidos en las ciudades universitarias; y el país, de este modo, concentraba su desarrollo en pocos centros de ilustración.
La mayor parte de las provincias argentinas se fueron atrasando progresivamente, perdiendo sus recursos naturales mientras se degradaba la armonía ecológica del territorio nacional. Evidentemente las investigaciones científicas y técnicas se concentraron en pocos centros, y se orientaban fundamentalmente al estudio de los recursos que daban origen a las economías regionales.
La Universidad en el desarrollo nacional
Cuando uno admira el desarrollo de Estados Unidos, puede observar que la investigación empezó modestamente. Sobre cualquier tema, de cualquier especialidad, encontramos en la bibliografía, numerosos artículos de autores norteamericanos. Ello nos indica que fueron estudiados desde hace mucho tiempo, los más diversos aspectos de la naturaleza y de la actividad humana, sin despreciar sus cualidades naturales.
Evidentemente los intelectuales de Estados Unidos empezaron modestamente, acumularon conocimientos y sentaron así las bases del gran desarrollo que actualmente nos sorprende.
El desarrollo económico, cultural y social de aquél país está estrechamente vinculado a las condiciones naturales y a los recursos que ofrece su territorio natural. La economía agropecuaria responde a la variación progresiva de las condiciones físicas y naturales.
El desarrollo en los aspectos energéticos y de la industria metalúrgica se concentran donde la naturaleza del país ofrece recursos y condiciones naturales favorables. Es, Estados Unidos, probablemente el único país del mundo, que tiene economía ecológica.
Si nos referimos a nuestra Argentina, podemos observar que muy poco conocemos de ella. No conocemos nuestro medio físico, nuestro medio ecológico, las posibilidades económicas de nuestros recursos naturales, etc. Todo el desarrollo de la economía argentina se ha fundamentado en recursos que introdujeron los conquistadores a partir del siglo XVI.
Desde mediados de los años del 1500, hasta la Generación del ‘80, Argentina tuvo economías de subsistencia basada en aquellos recursos que trajeron los conquistadores para su supervivencia: trigo, ganado vacuno, ganado lanar,... No se tomaron en cuenta en lo absoluto los recursos naturales que ofrece el territorio nacional, solamente los recursos de origen exótico que dieron fundamento a la llamada “Economía Nacional”. Al no conocer la calidad de los recursos naturales que ofrece el país, éstos fueron despreciados y comercializados como si no tuvieran valor.
Es interesante hacer memoria de los recursos que ofrece nuestro país. El territorio nacional, conjuntamente con Chile, son los únicos países del mundo que abarcan totalmente la zona templada, es decir la más favorable para el desarrollo humano. Una de las grandes llanuras fértiles del mundo, la Chaco Pampeana, se encuentra en el territorio nacional; la segunda montaña del mundo en volumen y en magnitud, se encuentra en el territorio nacional, cuyas riquezas metalúrgicas fueron conocidas desde que Pizarro llenó de oro su palacio imperial (por exigencias del invasor), sobre el límite con Chile; el océano argentino abarca desde la zona templada hasta el polo, en una extensión cerca a los 4.000 km. de longitud, lo que sugiere la riqueza ictícola y marítima. La universidad argentina se ocupó muy poco de estudiar la naturaleza, los recursos y las posibilidades naturales de nuestro país.
No conocemos la composición étnica básica ni el pensamiento de nuestro pueblo, del mismo modo que no conocemos el territorio nacional desde el punto de vista físico, ecológico y de sus reales posibilidades económicas. Tampoco conocemos profundamente las orientaciones culturales de nuestro pueblo. En el balance histórico general, a lo largo de 550 años de historia, no debemos extrañarnos de que la economía nacional no haya alcanzado los niveles tanto en el sentido económico como en el cultural que debíamos imaginar si pensamos la historia desde la visión actual.
La carencia de verdadero desarrollo universitario durante largos períodos explica el brillo nacional, sólo aparente, pero al mismo tiempo, la degradación de la naturaleza y la falta de evolución de nuestro pueblo.
Nuevas universidades
Solamente a partir del último tercio del siglo XX, Argentina despierta y funda universidades en todas las provincias argentinas.
A partir de entonces podremos esperar que el talento de nuestros jóvenes pueda ser cultivado en todo el país cuyas condiciones culturales son tan variadas y cuyos recursos naturales son sorprendentemente valiosos en armonía con la variada estructura ecológica de un territorio no demasiado extenso, pero sí suficientemente representativo de la geografía mundial.
No debemos esperar al crear las nuevas universidades, que ellas nos ofrezcan la alta excelencia a que aspiran muchos de nuestros dirigentes nacionales desde el comienzo.
Iniciamos un nuevo período en el desarrollo intelectual argentino, y como ocurrió en todos los países del mundo, se inicia sin grandes brillos, y si somos capaces de mantener el espíritu de modestia, la universidad será el instrumento fundamental del verdadero desarrollo de la Nación Argentina.
Néstor René Ledesma
jueves, 3 de septiembre de 2009 | | 0 comentarios
La Universidad en la historia argentina
martes, 1 de septiembre de 2009 | | 0 comentarios
El pueblo forestal argentino
Una gran parte del pueblo argentino vive en el bosque y su recurso fundamental está constituido por el trabajo en el bosque. La situación de esta porción del pueblo argentino, que abarca en su distribución una tercera parte del territorio nacional, puede calificarse como el más bajo nivel económico y social de la República. Expresado así en terminología técnica impresiona poco la sensibilidad general del que no conoce la tragedia del pueblo forestal directamente.
Si pensamos que su alimentación es tan deficiente que no puede nutrirse suficientemente; que su vestimenta, especialmente en los niños y mujeres, no reúne las mínimas condiciones de decencia ni de protección; que su habitación es menos que un rancho, frecuentemente es una tapera; que su estado sanitario por falta de alimentación, de protección a la intemperie y de higiene es alarmante; que los niños no pueden recibir educación adecuada por el carácter migratorio de la explotación; y que su futuro es peor que el presente, estaremos de acuerdo que este pueblo padece un nivel económico y social desesperante.
Conocer un mal suele ser el comienzo de la solución de ese mal, porque la sensibilidad del hombre de gobierno busca medios adecuados para resolverlo; pero en nuestro caso no es la simple intención de arreglar las cosas lo que nos devolverá la esperanza de una solución.
El mal que aqueja al pueblo forestal reside en que se realiza un gran esfuerzo para obtener productos de poco valor. La empresa a la cual sirve no puede obtener grandes réditos por la falta de evolución técnica en sus actividades y, en consecuencia, la parte de la ganancia destinada a salarios, es necesariamente insuficiente para dar un nivel de vida razonable al pueblo. Se ha creado la leyenda de que los bosques de la región central de la República Argentina, nuestra región, en la que se desarrolló en mayor escala la actividad forestal, no son de gran valor. Esta leyenda justifica la destrucción, pues si el bosque no vale gran cosa, poco se pierde al eliminarlo.
Sin embargo, la explotación forestal en la República Argentina se concretó desde el comienzo, afectando principalmente al quebracho. El quebracho fue talado, explotado y exportado. De esa actividad surgieron enormes capitales, que se invirtieron fuera de la región forestal argentina y aún fuera de la República Argentina. Esos capitales fueron casi todos extranjeros, no tenían ningún cariño a la región forestal argentina, ni al quebracho, ni tenían misericordia por el pueblo forestal.
Nunca se había pensado que la única región del mundo que tiene quebracho es nuestra región, la región central de la República Argentina. Nunca se había pensado tampoco que el quebracho puede ser otra cosa que carbón, leña, postes y durmientes. Sin embargo, el quebracho puede ser objeto de industrialización y con la industria se puede obtener una gran ganacia económica de cada tronco. Obteniendo altos ingresos habrá un buen rédito para el capital y tendrá interés en ir aumentando y reinvirtiendo sus ganancias en esa misma región. Habrá progreso permanente y, en consecuencia, el pueblo obtendrá la ganancia de lo que le corresponde.
Hay una palabra que nuestro pueblo todavía no sabe cuanto vale, es la palabra técnica. Nuestro pueblo no la comprende y nunca habían comprendido hasta ahora los representantes de este pueblo, que técnica significa manejo inteligente de la riqueza, significa ganancias, progreso y, sobre todo, la consecuencia de esto: significa bienestar para el pueblo.
Nuestro país no tenía técnicos forestales, es decir, hombres que entiendan lo que es el bosque, que sepan utilizarlo científicamente, obteniendo de él la mayor ganancia posible y por lo tanto promoviendo el progreso.
La falta de técnica ha determinado la explotación irracional, es decir, primitiva, destructora, ignorante, antieconómica de nuestros bosques. Se ha destruido el capital sin obtener ganancias y hemos quedado con una región inutilizada en el concepto de la explotación anterior, es decir, hemos tirado el capital sin obtener nada. Era necesario por lo tanto poner la cabeza, el razonamiento, la inteligencia y sobre todo la ciencia para evitar que nuestros hijos se mueran literalmente de hambre o tengan que irse a tierras extrañas por la incapacidad de sus padres.
Es por esta razón que el lugar que más siente la tragedia del pueblo y de la naturaleza, del presente y sobre todo del futuro, Santiago del Estero, ha despertado para dar capacidad a la juventud y defender el bosque y con el bosque el futuro de esta región, ya que el pasado ha sido de destrucción.
La única Facultad de Ingeniería Forestal de la República Argentina, la única institución capaz de orientar a la juventud para conocer el bosque, otorgarle el máximo valor como materia prima y usar este medio para elevar el nivel económico y por lo tanto social del pueblo, dándole bienestar y promoviendo su cultura, no podía estar en otra parte que en Santiago del Estero. En esta región la juventud ahroa culta, los hombres ahora capaces tendrán así el corazón sensible al dolor del pueblo, pero a la vez la inteligencia preparada para resolver el problema más grave que aflige a la República Argentina: la situación de su pueblo forestal.
Néstor René Ledesma
viernes, 28 de agosto de 2009 | | 0 comentarios
Cómo y por qué se eclipsó a Santiago del Estero
Me sorprende el concepto que existe sobre Santiago del Estero. Se dice Santiago es pobre, no tiene recursos, por lo tanto no tiene posibilidades...
Complementando ese concepto se dice en Santiago siempre hace calor, nunca llueve, no tiene paisaje. ¿Turismo en Santiago? ¡No sea ridículo!.... Cuando no se analiza, puede aceptarse como si esto fuera cierto. En Santiago la gente acepta esto y le parece “natural”.
Cuando examino estos conceptos, me doy cuenta que son absolutamente falsos. Ello me ha obligado a estudiar punto por punto a nuestra provincia, y los resultados son exactamente diferentes. Santiago del Estero es probablemente la provincia que tiene mayores recursos, más abundantes, más valiosos y que no se repiten en ninguna otra región del mundo.
Por otra parte el análisis climático demuestra que, durante ocho meses, entre marzo y octubre, los valores térmicos muy pocas veces superan los 30º. El calor, propio de la latitud, se concentra en los otros cuatro meses es decir, en el verano. Por lo tanto, durante la mayor parte del año, el clima de Santiago es de primavera.
En cuanto a la visión panorámica, lo que observamos hoy es el resultado de no haber valorado los enormes recursos que Dios nos dio. Se los dilapidó a precios viles, y el resultado fue la destrucción ecológica con el consiguiente efecto de la deformación del paisaje.
Mirando los valores positivos, debemos recordar que Santiago del Estero es el fundamento sobre el que se elevó el “edificio” que hoy llamamos Nación Argentina.
Es probable que la creatividad de este pueblo, que se adelantó en el ámbito de la parte sur de Sudamérica, haya creado celos y probablemente este sea el motivo por el cual se realizó a lo largo de muchos siglos, el proceso de desprestigio de Santiago del Estero.
Causas probables
Cuando tratamos con historiadores serios, ellos basan sus conclusiones en la historia documentada. Esto significa que todo debe ser fundamentado en documentación oficial en lo posible, o de autores dignos de crédito.
Sin embargo debemos considerar que cuando alguien hace algo para producir daño, difícilmente lo documenta. Por lo tanto, estimo que hay aspectos de la historia que deben ser necesariamente deducidos a través de los resultados que se observan.
Pienso que el caso de Santiago del Estero está dentro de estos conceptos. Por lo tanto me permito indagar a la historia, y que ella me explique la causa de esta situación.
Por qué eclipsaron a Santiago del Estero
El concepto de “eclipsar” es comparar el proceso físico de los eclipses lunares con este proceso histórico. Cuando la luna se intercepta entre el sol y la Tierra, esta última queda oscurecida. Un cuerpo de menor volumen nos quita los beneficios de la luz solar.
Algo semejante hicieron con Santiago del Estero, crearon un mito y con él, oscurecieron la imagen de Santiago. Este mito fue El Tucumán. Por eso designaron Gobernación del Tucumán, Obispado Del Tucumán, Universidad de Córdoba del Tucumán, etc. Esto, evidentemente, indica la mala voluntad que hubo sobre Santiago. Estamos por lo tanto obligados a analizar todo este proceso histórico que hizo tanto daño.
Los recursos de Santiago del Estero
En contraposición con lo que se piensa, yo creo que Dios ha sido extraordinariamente generoso con esta región. Ha elegido un área climática en latitudes que en todos los otros continentes es desértica para darnos a nosotros una biodiversidad tan notable que, observándolo con criterio científico, se comprueba que es exactamente lo contrario de lo que normalmente ocurre en otras regiones del mundo.
El complejo ecológico que cubre esta región está constituido por una comunidad biológica tan abundante, que se la conoce como “el impenetrable”. Esto significa que la abundancia de vida es tan notable que no permite la circulación de personas, todo lo contrario de las áreas desérticas que caracterizan a los 30º latitud en todos los continentes, donde prácticamente no existe la vida.
Esta comunidad biológica está constituida por una extraordinaria diversidad de formas tanto en el mundo vegetal como en el mundo animal y microbiano. No solamente hay mucha vida sino que ella está representada por una gran variedad de formas biológicas, que cubren todo el espectro de la vida vegetal y animal de lo más grande a lo más pequeño, y dentro de eso, una sorprendente variedad de formas.
Considerando desde otro punto de vista, si tomamos en cuenta la vida como recurso para desarrollo de la comunidad humana, podemos concluir que la riqueza biológica es tan grande que representa un desafío a la investigación científica. En esta forma se podría descubrir la verdadera riqueza de la región, históricamente ignorada.
Por otra parte, refiriéndonos concretamente a Santiago del Estero, los estudios que hemos realizado demuestran que en el territorio de la provincia están representadas todas las zonas climáticas, y por lo tanto ecológicas del riquísimo territorio nacional argentino, exceptuando solamente aquellas de la Región Patagónica.
Si recordamos que belleza es sinónimo de armonía, la armonía ecológica que originariamente tuvo este territorio, fue sin duda expresión de belleza. La ignorancia condujo a la degradación ecológica, y tras de ello, con la pérdida del paisaje se perdió al mismo tiempo la belleza. Lo que hoy observamos no es la “verdadera realidad”.
En cuanto a riquezas variadas, Santiago del Estero, además del extraordinario recurso biológico tiene recursos mineros diversos: minerales en la Sierra de Sumampa, calcáreos en las Sierras de Guasayán, salinos de sal alimenticia (cloruro de sodio) en las Salinas Grandes; también medicinales y de alto valor industrial: sulfato de sodio en las Salinas de Huyamampa,...
Nuestras áreas serranas que no tienen la magnitud de Los Andes, presentan bellezas panorámicas que recién hace pocas décadas la acción oficial puso de manifiesto al completarlas con diques que representan reservas hídricas, que han sido históricamente gran atracción turística en otras provincias.
Por lo tanto, desde el punto de vista económico, Santiago del Estero nos ofrece una variedad de recursos abundantes, variados y novedosos que por sí mismos deberían representar a esta provincia como una de las más ricas de la Nación Argentina.
Se dice además que el santiagueño es ocioso, y desde este punto conviene recordar que las bases de civilización, de desarrollo intelectual, de desarrollo agrícola e industrial, todas se originaron en Santiago del Estero por el esfuerzo de los santiagueños desde los comienzos de la historia argentina.
Parece que el problema radica en la orientación cultural que expresa un contraste entre la manera de concebir la vida por las tradicionales culturas europeas y por las americanas.
La explicación que considero verdadera y que ha afectado a toda la Nación Argentina ha sido la carencia de estudios universitarios a lo largo de nuestra historia, desde 1611 que se creó la primera universidad, y fue en Santiago del Estero (trasladada a Córdoba en 1613). Durante 250 años hubo una sola universidad en el territorio nacional que educaba a una elite mínima a la cual le dimos el nombre de “excelencia”. Este descuido de la alta educación demuestra que recién en el país independiente, el presidente Rivadavia fundó la Universidad de Buenos Aires en 1821. Desde ese momento existían en el país dos universidades: Córdoba y Buenos Aires. En el año 1890 se creó la tercera universidad en La Plata, y a comienzos del siglo XX se fundaron nuevas universidades. En todo ese largo período, el país no tuvo intelectuales capaces de estudiar su estructura natural, ni los caracteres culturales del pueblo argentino.
No es de extrañar por lo tanto que en un país desconocido los conceptos reinantes no fueran los correctos. Recién en la parte final del siglo XX, hemos recuperado la Universidad de Santiago del Estero, en 1958. Contemporáneamente y con el mismo esfuerzo hemos conseguido fundar 20 universidades establecidas principalmente en las capitales de provincia.
De este modo, la Nación Argentina podrá por primera vez cultivar la materia gris en cientos de miles o millones de jóvenes, que de otra manera hubieran permanecido en estado primitivo.
Causas del “eclipse” a Santiago del Estero
Es difícil indagarle a la historia los motivos que determinaron el atraso de Santiago del Estero. Indudablemente en este proceso hubo una intención, y la que uno puede suponer era que esta ciudad fundada por “los otros” que se atrevían a realizar acciones demasiado audaces, debía ser suprimida o por lo menos refrenada en su accionar. Por eso me atrevo a deducir las causas a través de las consecuencias.
Los conquistadores, asociados, conquistaron Perú. Pero al cabo de un tiempo se enemistaron. Pizarro persistió como virrey del Perú y Almagro se trasladó a Chile donde se fundó la Gobernación del Chile. Por el carácter emprendedor de esta gobernación, trató de extender el dominio hacia lo que es actualmente territorio argentino.
Exploraron esta región buscando establecer una base de operaciones, y luego de varios fracasos encontraron el lugar ideal a orillas de un río de aguas potables permanentes con un clima suficientemente benigno, con recursos abundantes y rodeados de tribus pacíficas. Así fundaron Santiago del Estero.
Es de intuir que ante este esfuerzo, los gobernantes del Virreynato del Perú hayan reaccionado negativamente. Pienso en algo semejante a aquella expresión romana delenda est Cartago, lo cual fue la inspiración para hacer todo lo posible para hacer desaparecer a Santiago del Estero. Podemos recordar que en un solo año le quitaron la gobernación, el obispado y la Universidad. Pero Santiago siguió viviendo y la humillación fue tan profunda que el pueblo de Santiago del Estero hoy se siente espiritualmente humillado. Evidentemente “delenda est Santiago del Estero” no pudo tener el éxito que se esperaba. La ciudad siguió viviendo, aunque pobremente, pero persistió a lo largo de los siglos.
Las causas que puedo esgrimir, las divido en los siguientes ejes:
1. De acuerdo a la primera suposición, el conquistador Diego de Almagro que fundó en Chile un gobierno que no tenía la jerarquía de Virreynato, operó con gran independencia. Extendió sus dominios hasta el sur de Chile en 1552, y fundó la ciudad de Valdivia. En la placa recordatoria de esa fundación aparece como el lugarteniente principal de Valdivia el Capitán Francisco de Aguirre. Un año después, en 1553 Francisco de Aguirre fundó Santiago del Estero. El dato frío de los números no nos dice la importancia de éstos, pero mirando el paisaje desde Valdivia hasta Santiago del Estero, aparecen grandes extensiones de montañas; llanuras, todas áridas, escarpadas y difíciles; por eso podemos deducir... ¡Qué clase de gigantes eran nuestros hombres!
Aguirre, además de un hombre valiente y capaz de sufrir privaciones, demostró dotes de gran estadista, por cuanto las órdenes que él dio que no pudieron evidentemente aparecer escritas, y por lo tanto documentadas, permitieron a esta ciudad persistir y evolucionar, y transmitir esas bases jurídicas a las fundaciones que hizo posteriormente. Por otra parte la visión geográfica y política de instalar las ciudades en diversos puntos cardinales, demuestran la intención de establecer un país nuevo en estas regiones, país cuyos caracteres sean dignos de un nuevo mundo recién descubierto.
En el desarrollo posterior de la ciudad de Santiago del Estero, y de las otras ciudades fundadas por esta misma acción, se observa una capacidad creadora, poco común. Actualmente mucha gente piensa que estos criollos eran pasivos y sin capacidad. Sin embargo el análisis de los hechos nos demuestra qué grande fue su acción.
Indudablemente, en el Virreynato del Perú esta capacidad molestaba, en primer lugar porque fue fundada por un enemigo, y además, porque superaba a la capacidad del mismo Virreynato.
Es natural suponer que hicieran todo lo posible para disminuir o eliminar a este centro de acción que superaba las posibilidades del Virreynato del Perú. Es por eso que en un solo año hayan trasladado la gobernación a Salta; y el Obispado y la Universidad a Córdoba. Pero Santiago del Estero persistió. Empobrecida y humillada fue siempre la base sobre la que se desarrolló más tarde la actual Nación Argentina. No debemos extrañarnos de que después de 450 años de continua acción humillante, nuestro pueblo se haya acostumbrado a esta situación. No tuvo más remedio que aceptar lo que la fuerza del poder imponía, es decir, quedar sin las instituciones básicas, ser explotado constantemente, no conocer sus verdaderas condiciones naturales y tener la capacidad de reaccionar en cualquier oportunidad que se presentara.
2. Desobediencia del Obispo Victoria.
Otra causa que probablemente justificó la humillación de Santiago del Estero fue la actitud del primer obispo del actual territorio argentino, Fray Francisco de Victoria. Al hacerse cargo de su sede episcopal en Santiago del Estero, se encontró en una zona llana, sin montañas, y por lo tanto sin yacimientos auríferos.
En aquellos tiempos, el oro era el símbolo de la riqueza, porque contribuía a la opulencia de las cortes reales.
Otros recursos, sobre todo los biológicos, no eran tenidos en cuenta como gran riqueza. Visitando a sus feligreses, el obispo descubrió que ellos tenían gran capacidad creativa: primorosos tejidos, obras artesanales y artísticas en madera, en metales, en cerámica,etc., demostraban el talento creativo de esta comunidad. Concibió el Obispo Victoria un concepto que hoy, a 450 años de distancia en el tiempo, es la base fundamental de la riqueza: la capacidad creativa del talento humano.
¿Quién discutiría hoy que todo el progreso creado por la ciencia y por la técnica, aprovechado por la sociología y la política no es obra del pasivo oro sino del dinamismo creador de la imaginación humana?
Reunió el obispo aquellas obras que la historia actualmente llama “artesanales”, pensando en su valor monetario, las comercializó en Río de Janeiro, para lo cual construyó una flota de carros y alquiló un barco para llevar estos bienes desde la Boca de Río de la Plata hasta Río de Janeiro.
De acuerdo a las normas imperiales, él debió haber comercializado sus productos a través del Virreynato del Perú del cual dependíamos. Esto representó una desobediencia, que sin duda produjo una reacción contraria en el Virrey.
Las acciones posteriores de “desvestir” a Santiago del Estero y humillarla conceptualmente, sin duda se justifican por la reacción de las autoridades imperiales.
Esta es otra de las causas que deberíamos suponer, que produjo la decadencia posterior de esta ciudad y de esta provincia, con las consecuencias políticas y espirituales que observamos actualmente.
Análisis de la realidad
Lo que llaman actualmente “realidad”, que es la realidad objetiva, es consecuencia de lo que se observa en la superficie de las acciones.
La verdadera realidad es lo que Dios nos obsequió como riqueza, que no se supo apreciar por no haber sido nunca estudiada racionalmente. El valor de esos productos, que son únicos y de un gran valor real fueron dilapidados y así se provocó la degradación ecológica del medio físico y biológico, y en consecuencia, se perdió el paisaje.
El santiagueño se encuentra desde mitad del siglo XX con un ecosistema profundamente degradado con una visión equivocada de la realidad, con un pueblo empobrecido al extremo de emigrar más del 50%. Esta degradación no es solamente física o económica, sino que es tan profunda que genera que el hombre honesto se introduzca en el conurbano bonaerense en un ambiente de delincuencia imparable.
Esto es la realidad de Santiago del Estero.
Néstor René Ledesma
jueves, 27 de agosto de 2009 | | 0 comentarios
Crisis santiagueña
La que actualmente llaman "crisis" santiagueña, es decir la situación de pobreza en el pueblo de la Provincia, no es un fenómeno nuevo. La actual crisis afecta a todo el país sin duda. Santiago del Estero sufre el agotamiento del proceso de cambio de 1a historia nacional, promovido por la llamada "Generación del 80", de 1880, es decir de la extraordinaria política de los notables presidentes Mitre, Sarmiento, Avellaneda y Roca.
Cabe recordar que la fundación de la ciudad de Santiago del Estero significó la piedra basal de la actual República Argentina.
Esta ciudad tuvo, desde el comienzo, la visión de que su misión consistía en fundar un país. Con esa idea ocupó territorio, es decir un espacio sin límites. Consolidó la dominación territorial fundando ciudades hacia todos los puntos cardinales. Estableció la autoridad, la educación, la economía, la actividad religiosa. En todos los aspectos empezó por el germen y evolucionó hasta llegar a los mayores niveles, a la gobernación, a fundar la Universidad, la industria, el Obispado…
El desarrollo cultural se basó en un espíritu de buena voluntad. Ello se evidencia por el hecho de que al fundar Córdoba, la expedición se componía de 50 europeos y numerosos americanos. Este proceso se completó con la unidad étnica, que producía un nuevo tipo humano: el criollo. La economía se integraba con elementos de la ecología europea: trigo, ganado vacuno, vid, olivo... a las que se agregaran los de origen autóctono: mara, papa, batata, algodón, zapallo, sandia y otras cucurbitáceas... Se crearon escuelas para el desarrollo intelectual del llamado "indio", en la época en que en otras regiones se apelaba a la autoridad papal, para definir si el antiguo habitante de América pertenecía a la especie humana.
Santiago del Estero fue el centro de la creación de un país a la manera de un Nuevo Mundo, que surgió al descubrirse América. El Nuevo Mundo debía enriquecer a la humanidad con naciones de estilo propio. Esta fue la obra de Santiago del Estero, a lo largo de tres siglos.
La Generación del 80 dio un nuevo rumbo a la historia nacional. Conquistó "el desierto"; éste era nada menos que la Región Pampeana, es decir el área geográfica más fértil del planeta. Quiero señalar especialmente esto, porque los grandes hombres del 80, deslumbrados por el Hemisferio Norte, introdujeron varios equívocos. Desierto, para ellos, es una región no poblada por la raza blanca. Barbarie, eran las nuevas formas culturales formadas en el país ensamblando elementos de la cultura europea y de la autóctona.
Santiago del Estero había llegado a una situación de privilegio a fines del siglo XIX. Los cambios promovidos por la Generación del 80 modificarán profundamente el panorama cultural, económico y étnico. En un país de 4.500.000 habitantes se introdujeron del doble al triple de inmigrantes. Estos se ubicaron en el puerto donde habían arribado y en la Región Pampeana. Se agruparon sus comunidades según sus orígenes. Hablaban sus dialectos, mantenían sus formas alimenticias, sus costumbres eran las de sus orígenes. Realmente "vivían en Europa", pero estaban en Argentina. Las decisiones del poder, históricamente han sido dominadas por el entorno de personajes que nunca tuvieron verdadero amor por la Patria.
Se impuso una nueva economía orientada exclusivamente a resolver el problema alimentario de Europa. Fundamentalmente la economía fue agropecuaria, basada en especies de la ecología del Antiguo Continente: trigo, ganado vacuno, manzana y otros frutales, lino y otras especies industriales. El maíz, especie americana, se introdujo como maíz piamontés, la papa se introdujo como polaca.
La nueva economía tuvo un éxito extraordinario. Argentina fue el granero del Mundo, según se nos enseñó (realmente la era sólo para Europa). Un pueblo de costumbres austeras se sintió satisfecho, fue el período feliz de la historia argentina. El comienzo del siglo XX se caracterizó por ser la época de estabilidad política. Las clases "altas" experimentaron un gran refinamiento, al nivel de las capitales imperiales. Apareció el concepto de "economía nacional" y "economías regionales" es decir: diferenciar entre el área floreciente y los pobres.
Esto hizo olvidar a las economías regionales. Los aportes que pudo ofrecer la ecología natural del país no fueron tomados en cuenta. Las formas culturales, las personas que no eran de pura raza blanca, todo ello fue despreciado. La Universidad no creyó necesario estudiar científicamente los aportes que ofrecía la naturaleza como recurso. Tampoco le interesaron las nuevas expresiones culturales...
Todos los productos propios del país fueron "explotados", "extraídos", utilizados en sus formas más primitivas. Sin tener concepto de las consecuencias, se degradó el equilibrio ecológico de todo el territorio nacional. La principal victima fue Santiago del Estero, porque en su geografía atesora los elementos más auténticos, diferentes a los del Antiguo Continente. Santiago aportó lo que resultó más necesario para el progreso nacional: ferrocarriles, economía agropecuaria, energía biológica para la industria y el confort... Los progresos culturales logrados en siglos fueron olvidados. Santiago del Estera quedó, por así decirlo, "cristalizado" a la mitad del siglo XIX. Mientras todo avanzó, este proceso la atrasó históricamente.
El impacto espiritual de este fenómeno resultó gravísimo para Santiago del Estero. Este largo período de decadencia ha creado una profunda desconfianza del santiagueño, en sí mismo. Sin visión de un futuro, sin conocer las riquezas por falta de investigación, sin una orientación. Me atrevo a decir que nuestra Provincia nunca fue gobernada y fue como un barco sin timón en los tiempos que más necesitaba. Alcanza tal nivel de desconfianza esta situación, que se han creado prejuicios negativos. Estos prejuicios presentan al santiagueño, que lo hizo todo en el país, como una persona ociosa, apática, incapaz... Se hace aparecer a la provincia como sin recursos, teniendo grandes áreas con gran variedad de posibilidades ecológico-económicas y productos básicos de la mayor calidad. Se la presenta como una región inhóspita, sin percibir que durantes 8 meses del año, su clima es de primavera.
Para nuestra Provincia la situación se agrava, porque toda la estructura creada por la Generación del 80 ha entrado en crisis. Después de la II Guerra Mundial, Europa comenzó a autoabastecerse. La República Argentina entró en una crisis económica, que se agudiza progresivamente, al no haber previsto alternativas. Esta crisis nacional se siente más profundamente en nuestra Provincia, porque sufre el problema espiritual de la falta de confianza en si misma; los gobiernos dominados por los prejuicios negativos no han tenido valentía para programar el desarrollo, han preferido mantener la pobreza.
Falta de un verdadero conocimiento de las posibilidades ecológicas-económicas, uniendo la potencialidad espiritual y la capacidad que crea la presencia universitaria, esta clase política no se presenta en estos momentos como una esperanza, para que el pueblo santiagueño ejercite su verdadera capacidad. La Universidad es la esperanza. La Universidad debe responder a este diálogo con la historia, respetando el proyecto de su creación, que se resume en desarrollo de cada una de sus áreas de influencia.
Néstor René Ledesma