viernes, 10 de julio de 2009 | |

Una maravilla ecológica: el Quebracho Colorado

En la inmensa extensión del Chaco semiárido, el paisaje aparece cubierto por el quebracho colo-rado (Schinopsis quebracho colorado), que puede considerarse como el verdadero símbolo de toda esa gran región continental.
Su presencia embellece el paisaje, en la interminable llanura su porte alto, erguido sobre el tronco erecto. Se viste con un follaje fino, brillante, de hermoso color verde claro, cuyo tono cromático varía en las distintas estaciones del año. A lo largo del otoño, la presencia de sus frutos maduros, de color rojo escarlata, resaltan sobre el fondo verde y exaltan la belleza del árbol.

En Diálogo con el Paisaje
Sobrevolando la porción chaqueña del territorio patrio desde el río Paraná hasta el Aconquija, desde Río III hasta el Matto Grosso, contemplamos sus bosques interminables, "Cuántos millones de quebracho hay", pensamos. Pero al mismo tiempo asoma a nuestra mente el recuerdo de otra expresión muy frecuente. ¿Quedan muchos quebrachos?
Al estudiar las ciencias de la naturaleza, tenemos oportunidad de detenernos y admirar las belle-zas del medio que nos rodea. La capacidad de percepción que otorgan los conocimientos científi-cos, estimulan a profundizar nuestras investigaciones y así descubrimos las perfecciones atesora-das en la intimidad de los seres vivientes. Surgen con claridad al mismo tiempo, las maravillosas relaciones sociales entre los vegetales y la fauna, que pueblan ese ámbito. Y por fin, nuestro es-tado mental, nos estimula a profundizar sobre las cualidades de los productos, que el mundo fo-restal, puede aportar para el desarrollo integral de la sociedad humana.
Si establecemos un diálogo con esa comunidad viviente, ella podrá hablarnos de sus secretos. La maravillosa armonía entre los ritmos del mundo físico y el biológico, nos muestra, cuando incur-sionamos en sus relaciones sociales, el equilibrio ecológico propio y particular de esa región. Y penetrando cada vez más, llegamos al conocimiento de los procesos individuales, que, en la inti-midad de la actividad fisiológica, elaboran y no ofrecen como recursos los frutos de dicha activi-dad, actuando como una gigantesca fábrica.

El Árbol y el Hombre
El quebracho y el tradicional criollo, el hombre de nuestra región, son como hermanos. La silueta de ambos es delgada y elegante. Uno adornado con su follaje fino y brillante, que lo asemeja a un gigantesco helecho y el otro, modesto y gallardo a la vez, ofrece como fruto de su espíritu, la sim-ple expresión de su música y su poesía. Ambos son duros y de gran firmeza interior, pero no hacen alarde de su fortaleza, hasta que lo requieren las circunstancias. Pero cuando el bosque es degradado y el paisaje pierde su esplendor, el hombre también decae y emigra.
Nos sentimos, por lo tanto, estimulados a meditar sobre esta especie, cuya real significación no siempre se reconoce, en la diversidad de valores con que aporta embellecimiento al paisaje, de-fendiendo la armonía ecológica y brindando sus productos valiosos, para asegurar el pleno desa-rrollo de la sociedad humana.

Maravilla ecológica
Cuando toda la naturaleza “duerme” en la estación invernal, el quebracho permanece verde y acti-vo en posesión de todas sus cualidades, como en los mejores momentos. Al llegar la primavera, cuando todo despierta y se engalana, nuestro quebracho pierde sus hojas y entra en descanso.
Parece noctámbulo, cuya vida se desarrolla a la inversa. Activo durante la noche de invierno, duerme cuando la primera invita a vivir.
Llamó nuestra atención este extraño comportamiento y lo observamos durante años, tanto en su "hábitat" santiagueño como en un medio lejano muy diferente; el Jardín Botánico de Buenos Aires. Nos detuvimos a estudiar, esa fenología tan particular. Al contemplar el mapa del Planeta y obser-var que nuestra región es excepcional, única no desierta a los 30° de latitud pesamos: "Estamos realmente en presencia de una maravilla biológica".
En la comunidad forestal chaqueña, que constituye lo que técnicamente denominamos un ecosis-tema, nuestro quebracho es el árbol de mayor estatura. Cubre con sus copas a todos los seres vivientes, vegetales, animales y microorganismos que lo acompañan. Es la especie dominante.
Bajo el techo protector creado por su follaje, actúa como un padre, conservando la humedad del ambiente, reduciendo los rigores de la radiación solar y la fuerza de los vientos. Crea de ese mo-do, un clima distinto en la porción de la atmósfera que logra confinar. Las especies menores, árbo-les, arbustos, hierbas, animales y microorganismos, bajo su protección, un pedio propicio, que les permite vivir en plenitud. Todo el conjunto funciona de acuerdo a las leyes que rigen las relaciones entre la vida y el mundo físico. Cada componente cumple el papel que le corresponde de acuerdo a los caracteres de su especie.
Nuestro Chaco seco se caracteriza climáticamente como semiárido. El aporte pluvial satisface la mitad de las exigencias hídricas. El agua de lluvia es abundante en verano, pero el invierno y la primavera carecen de lluvia.
El aporte de agua de las precipitaciones no alcanza así a satisfacer la potencia evaporante de la atmósfera, ávida de agua. El ambiente, cuando carece de protección se deseca con facilidad. La atmósfera confinada entre la vegetación adquiere caracteres distintos. La persistencia del follaje del árbol mayor, durante todo el invierno disminuye el rigor de la sequedad, del frío y del viento. El descanso de la comunidad está, de este modo, protegido.
Cuando la primavera estimula la vida, el "padre de la comunidad", pierde el follaje y se descorre el telón. El sol llega a los menores que despiertan ante el estímulo de la luz y las temperaturas favo-rables; el paisaje se cubre de flores. Es la plenitud de la vida, el desplegar las galas del amor, que se traduce en los frutos, que prolongan la existencia de todas las especies.
Cumplida esta etapa, a fines de la primavera sobrevienen las lluvias, arrecian los calores y es en-tonces cuando despierta el quebracho. Nuevamente es necesaria su protección. También él pue-de florecer; fructifica en la serenidad del otoño, sus semillas maduran y cierra el ciclo.
Este admirable mecanismo natural determina que nuestra región central, resulte en el mundo, una excepción.
A la misma latitud en Norteamérica, África, Asia y Australia dominan los desiertos. Esta maravilla biológica, llamada quebracho colorado, nos ha protegido.

Maravilla Tecnológica: Ébano y Quebracho colorado
Nuestro comportamiento con respecto a la riqueza forestal argentina demuestra que no hemos sabido recibir dignamente este regalo del Creador. Las maderas de nuestra principal zona forestal, el Gran Chaco, fueran empleadas para quemarlas como leña o carbón o para pisotearlas como durmientes de ferrocarril, o detener la furia de las bestias.
Al iniciar su actuación los primeros Ingenieros Forestales Argentinos, estudiaron con rigor técnico, las cualidades de nuestra riqueza forestal natural. Descubrimos con sorpresa que aquello que habíamos despreciado es realmente valioso. La diferencia tecnológica entre el ébano, consagrado como la madera exquisita, el adorno más apreciado, y el quebracho, radica exclusivamente en el color. Y podríamos preguntarnos: ¿Es mejor el negro del ébano o el rojo vivo del quebracho?.
La investigación científica y tecnológica nos descubre ahora, cualidades insospechadas; adorna actualmente los salones más suntuosos, en muebles de lujo, en obras de arte, en revestimientos.

Madera imputrescible, dura y elástica
Dejamos la madera del quebracho sometida a las peores condiciones del ambiente, enterrada, sumergida en el agua, expuesta a la lluvia y al sol. Pasará el tiempo y luego de decenios y quizás de siglos, la encontraremos como el día primero. Sus principales cualidades se conservan y en algunos aspectos se exaltan. Es que su composición química, la protege contra el ataque de ele-mentos destructores y la mantiene en buenas condiciones a pesar del tiempo.
Como cualidad agregada a la duración indefinida de la madera, en cualquier medio, vale aclarar su elasticidad y dureza, que permite el paso de los trenes sobre ella durante largos períodos o soporten la tensión de los alambrados y las embestidas de los furiosos animales.

Maravilla Económica
El "milagro argentino" se produjo en el último cuarto del siglo XIX. La famosa generación del ochenta produjo un núcleo de hombres que ubicaron a nuestra República Argentina entre las grandes naciones del mundo. Su fama atrajo de todas las latitudes, que engrosaron los núcleos de trabajo incrementando la riqueza.
El "granero del mundo" se llamó a nuestro país porque exportaba la mejor carne y los mejores granos. Indudablemente fueron muchos los factores que, en forma concluyente, lograron semejan-te éxito; las condiciones ecológicas, la dirección eficiente y honesta, la laboriosidad de los hom-bres de trabajo, las variadas especies vegetales y las razas pecuarias.
Para lograr tales objetivos, fue necesario introducir métodos basados en nuevos conceptos técni-co-científicos, mediante la selección de los reproductores en forma individual y por grupos debi-damente identificados. Se crearon cabañas, establecimientos caracterizados por su tecnología y estancias donde los reproductores multiplicaban la hacienda de alta calidad. Para todo ello fue necesario organizar las cabañas y las estancias. El alambrado con postes de quebracho colorado posibilitó la aplicación de la tecnología biológica para la realización del progreso con rapidez y gran perfección en la economía ganadera, produciendo la mejor carne del mundo.
Del mismo modo el desarrollo de la agricultura se inició con la división de predios, base del mane-jo racional, del progreso agrícola y también entonces el poste de quebracho colorado fue el artífice del progreso.
Para transportar la producción y vincular a los hombres de todo el país, el quebracho fue elemento fundamental en el tendido ferroviario. Creo el aparato circulatorio del país. Las primeras locomoto-ras usaron de su energía y también sirvió como combustible para el desarrollo industrial.
Hoy el acero, palanca fundamental del progreso industrial, encuentra en el carbón uno de los ele-mentos básicos que alimenta los altos hornos.

Árbol Simbólico
Expresión auténtica de toda una comunidad natural, custodio de la armonía de la naturaleza, fuen-te de recursos para la estructuración económica y cultural de todo el país, el quebracho colorado se presenta como el exponente simbólico de la Región Chaqueña.
Debemos agregar sin embargo, otros valores de significación eminente. La relación espiritual del hombre con el medio y el exponente de su inspiración constituyen una ligazón básica en la expre-sión cultural. Tanto es así, que al degradarse el medio biológico, cuando el paisaje pierde su es-plendor, el hombre también experimenta el fenómeno, reduce su gallardía y pierde sus más emi-nentes virtudes. Se siente así como extraño y derrotado, se dá al abandono, se entrega al vicio o reuniendo la fortaleza que aún conserva, emigra llevando sus recuerdos que canta desde la leja-nía.
Es que el quebracho representa para nuestro hombre, el símbolo de su región chaqueña.

La Visión Real
Así podemos, apreciando la belleza y disponiendo favorablemente nuestro espíritu, penetrar en los secretos de la ciencia y poner de manifiesto, como en el caso del quebracho colorado, las le-yes biológicas que lo ungen protector en el orden de la naturaleza y le confieren cualidades de orden tecnológico que lo convierten en elemento fundamental para el desarrollo nacional.
Esto nos permite utilizar inmensos recursos que atesora la geografía de nuestro territorio patrio para el progreso general, manteniendo al mismo tiempo la belleza del paisaje y la potencia crea-dora de sus recursos renovables, creando el bienestar y el progreso material y cultural.


Néstor René Ledesma

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